Por Eliott Valdez Montaño

Finalmente este domingo terminó una de las fases más importantes del proceso electoral, por lo menos en Baja California, ya que se entregaron las constancias de senadores electos, tanto por el principio de mayoría relativa como la primera minoría; días antes se había hecho la entrega de acreditaciones como diputados electos a los ganadores en los ocho distritos que integran la entidad.

Regresando a los senadores, llamó la atención (aunque no sorprende) la ausencia del senador electo Jaime Bonilla Valdez en la entrega de su constancia de mayoría, la cual se le otorgó al representante de Morena ante el consejo local del INE; decimos que no sorprende, porque Bonilla no se paró ni al debate organizado por el Instituto, y sus visitas de campaña a Mexicali fueron contadas con los dedos de las manos.

Tampoco sorprende el rompimiento de la senadora electa Alejandra León, tanto con Bonilla como con el partido que la postuló, su mensaje ayer fue muy claro: representará a los ciudadanos (de hecho se autodenominó “la senadora del pueblo”) y no a un partido político, sobre todo cuando éste le abrió un proceso de expulsión por el exabrupto cometido el domingo al momento de festejar, y que le ha causado no solamente cuestionamientos, sino también su baja tolerancia a la crítica, tanto de ella como de sus seguidores.

Mucho menos sorprenden las “caras largas” en Acción Nacional; el voto masivo y en bloque a favor de Andrés Manuel López Obrador le dio una de las derrotas más dolorosas en su historia; aunque lograron obtener una senaduría de la mano de Gina Cruz Blackledge, el PAN deberá iniciar un fuerte proceso de reflexión pero sobre todo de transformación, si es que busca mantenerse en el poder en 2019.

La vuelta a la página electoral está dada: no habrá marcha atrás en la conformación de la próxima Legislatura: será interesante observar cuál será la coordinación que los representantes populares tendrán con el Gobierno del Estado y los Ayuntamientos, porque habrá que llegar a acuerdos sobre todo en la gestión de recursos federales para los proyectos que implemente el Estado.

Romper con el Ejecutivo, como también lo anunció la senadora León, tal vez no sea lo más sano. Aunque ella señaló que mantendrá en la Cámara Alta una fuerte campaña de vigilancia hacia el gobernador Vega de Lamadrid, no debe olvidar que lo que concluyó fue la campaña electoral, y le guste o no, por lo menos un año más deberá establecer un diálogo, no necesita tomarse selfies ni festejar, es más si quiere que no le tomen fotos con el mandatorio estatal, pero ante todo debe existir la madurez política, esa que perdió la semana pasada al llamar como lo hizo a sus contrincantes.

Todavía hay tiempo, le queda un mes y medio para asumir su cargo en el Senado de la República. Y sinceramente, quien esto escribe, desea que todos los legisladores tomen decisiones de manera razonada, sin apasionamientos, con la cabeza fría y pensando siempre en lo más importante: la ciudadanía que los eligió y los que no los eligieron.