Al final el presidente Nicolás Maduro se convertirá en ese Emperador del famoso cuento infantil de Christian Andersen, que portaba un traje invisible, paseándose desnudo, su séquito aplaudía pero el pueblo se reía a su paso. La banda presidencial del bolivariano solo tendrá legitimidad dentro del Palacio de Miraflores.

En un claro desafío al régimen chavista ayer el Parlamento venezolano, controlado por la oposición, nombró a su nueva directiva y declaró ilegítimo el nuevo mandato de Nicolás Maduro, que arrancará el próximo 10 de enero.

El diputado Juan Guaidó, de Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López), fue elegido presidente de la Asamblea Nacional; Edgar Zambrano, primer vicepresidente; y Stalin González, segundo vicepresidente.

“Es un momento oscuro pero de tránsito hacia la democracia. Estamos aquí para cumplir con el mandato que nos dieron”, comenzó su discurso Guaidó, quien ya suena como presidenciable para las próximas elecciones.

La Asamblea se declaró como único Poder legítimo electo por los venezolanos, la representación del pueblo y de Venezuela ante la comunidad internacional. Un acto de rebeldía. Y se comprometió a crear un órgano de Transición para la restitución del orden constitucional, la lucha contra la usurpación y la coordinación de las autoridades legítimas, la sociedad civil y la Fuerza Armada Nacional. Los diputados allí presentes saben que podrían acabar en la cárcel, acusados de sedición. Los riesgos que corren son altos de hecho, y según denunciaron los parlamentarios, un presunto explosivo fue encontrado en la sede del Parlamento en Caracas por la noche y posteriormente desactivado por agentes de la inteligencia venezolana –SEBIN-.

El desconocimiento de Maduro en el Parlamento, sin embargo, no tendrá efecto pues sus decisiones son anuladas por el máximo tribunal -de línea oficialista-, que lo declaró en desacato desde que asumió en 2016. Ya en enero de 2017 el bloque opositor declaró a Maduro en abandono del cargo, al culparlo de la grave crisis económica que provocó el éxodo de 2,3 millones de personas desde 2015. La medida no pasó de ahí.

En paralelo el pasado viernes el Grupo de Lima, apoyado por Estados Unidos, pidió al mandatario socialista abstenerse de juramentarse y ceder el poder al Legislativo hasta que se realicen “elecciones presidenciales democráticas”. En total 12 países , todos los del grupo excepto México- , fueron los que no reconocieron a Maduro como mandatario.

En el comunicado del Grupo tampoco se toman medidas concretas como retirada de embajadores, o corte total de las relaciones diplomáticas y comerciales pero si se barajan sanciones a futuro que contemplan congelar activos de funcionarios chavistas e imposibilitar su acceso al país es decir, en un futuro Nicolás Maduro no podría viajar a estos 12 Estados.

El gobierno venezolano, por su parte, acusó a Canadá y los 12 países latinoamericanos que firmaron la declaración de “alentar un golpe de Estado” de cara a la toma de posesión que tendrá lugar el próximo jueves.

Maduro, de 56 años, fue reelegido el pasado 20 de mayo en comicios anticipados por la Asamblea Constituyente, órgano oficialista de poder absoluto que en la práctica sustituyó al Parlamento. Las votaciones, boicoteadas y denunciadas como un fraude por la oposición, ya fueron desconocidas por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina.