Por Eduardo Navarro González

Todo cuanto se hizo antes, durante y después de “Rosa”, el huracán convertido en tormenta tropical y que llegó a tierra bajacaliforniana, fue útil, ejemplarmente solidario entre autoridades de los tres órdenes de gobierno para prevenir desastres y proteger mejor a la población y mayormente ilustrativo de que cuando la gente quiere y entiende de riesgos, sale a prepararse como nunca antes…

Para fortuna de la gran mayoría de los bajacalifornianos, la madrugada del lunes primero de octubre y amanecer del martes dos fue más que una bendición; el Creador disipó las amenazas más serias de aguas torrenciales y todo acabó en desafortunadas inundaciones allá por el puerto de San Felipe y algunas partes del sur de Ensenada que podrán ser atendidas puntualmente por el gran equipo gubernamental que armó, condujo y revisó su quehacer el mismo Gobernador Francisco Vega de Lamadrid, en su calidad de máxima autoridad del Consejo Estatal de Protección Civil en el Estado (CEPC).

El Mandatario estatal, como muchísimos otros servidores de primero y hasta el más modesto nivel en los gobiernos estatal, municipales y federal, tuvieron y mantuvieron una operatividad eficiente a través de alrededor de una decena de mesas de trabajo en donde los recursos humanos, materiales y financieros fluían para mantener a la población alerta, preparada y protegida hasta donde la capacidad de maniobra dio oportunidad.

“Rosa”, por decirlo en una palabra, fue “ENSEÑANZA”…y de primerísimo nivel porque, reitero, las autoridades en cumplimiento de sus responsabilidades y cientos de miles de ciudadanos que se avocaron a hacer acopio de lo que pudieron para afrontar lo que parecía ser una terrible amenaza. Y no era para menos: “Rosa”, como huracán, inquietó hasta los de más arriba de Baja California, allá por los Estados Unidos, según los pronósticos de su trayectoria y fuerza.

¡Qué positivo, por ejemplo, volver a ver a la señora Brenda Ruacho de Vega, presidenta del DIF estatal, participando activamente en las estrategias de atención a la población que se vio más vulnerable ante el fenómeno natural en el seno del CEPC…y que grato también observar a Margarita Flores, presidenta del DIF municipal de Mexicali, arrodillada procurándoles alimentos a personas en situación de calle!, sin subestimar –para nada– otras manos y voluntades que mostraron vocación para apoyar a los más frágiles en este embate de la naturaleza.

¡Qué mejor que la mayoría de los reporteros y encargados de las líneas editoriales de prensa escrita y electrónica decidir ponderar y multiplicar los exhortos preventivos oficiales y puntualizar puntos débiles, inconsistencias, problemas y toda clase de situaciones que ilustraron lo que se hizo y lo que se podía hacer con sentido social. Qué bien por ellos!…

Y ahora lo que sigue después de la tormenta…es la calma, sí, pero también mucho trabajo y así como nos unimos gobernados y gobernantes para contener los embates de “Rosa”, hay oportunidad de que lo hagamos contra un enemigo común que es la delincuencia, donde se requiere aliados y más confianza en las acciones de nuestras autoridades para estar más fuertes y preparados, en vez de “filósofos” que pierden piso de las realidades que nos aquejan sin reflexionar, de manera hipotética, que el tiempo pasa y puede sobrevenir un “ventarrón” delictivo que nos arrastre a un escenario verdaderamente indeseable como ocurre en otras entidades hermanas y quizá todavía haya quien se pregunte: ¿por qué?…