Falta medio centenar de días para que ocurra la elección presidencial en México y no hay más que pronósticos reservados por una simple y sencilla razón: porque Andrés Manuel López Obrador siempre gana en encuestas pero pierde en elecciones, según lo etiquetó y fundamentó en un sesudo análisis Carlos Ramírez, de Indicador Político, en su editorial publicado el 27 de julio de 2017.

Por la relevancia de sus datos, reproduzco aquí una parte importante de ese análisis: El respetado analista escribió en esa fecha: “López Obrador es muy dado a comerse la torta antes del recreo; y ha dado por definitivas las encuestas que revelan muchas deficiencias técnicas y de tiempo político”…

Y fundamenta su tesis –entre otros argumentos y números– con los datos siguientes: Un año antes de las elecciones presidenciales del 2006, López Obrador estaba arriba en las encuestas: 31%, contra 26% del panista Felipe Calderón. Una semana antes de las votaciones, López Obrador había subido a 36%, contra 34% de Calderón y el resultado oficial fue de 35.9% para Calderón, 35.3% para López Obrador…

En su segundo intento por la Presidencia en las elecciones presidenciales de 2012, López Obrador tuvo mucha menos suerte en las encuestas por las preferencias claras que mostró Peña Nieto, cuyo triunfo fue inobjetable, sí, pero desaseado por la compra de votos como lo puntualizó en un reportaje Carmen Aristegui: El PRI gastó más de 4 mil 500 millones de pesos en la campaña de 2012, es decir, 13 veces más del tope permitido por la ley electoral en aquel entonces según el presidente de la Comisión de Investigación del caso y aún así le convalidaron el triunfo.

En fin, hay que admitir, como señala la mayoría de los especialistas en breitling replica encuestas, que se trata de una “fotografía” numérica de las preferencias de los votantes en un instante, de manera que en los poquito más de 50 días que faltan para la elección del próximo presidente de México pueden pasar muchas cosas…

Por ejemplo: Ahorita ya se mide como incide en las preferencias electorales, incluso, el desempeño de quienes representan a los candidatos Anaya, López, Meade, Zavala y Rodríguez en los diversos foros de análisis en redes, medios impresos y electrónicos, dilucidando quién ataca, defiende o presenta mejor argumentos, como también el rating de los programas dedicados a contrastar ideas y propuestas de los candidatos, como Tercer Grado, que este jueves 3 de mayo fue “reinaugurado” en Televisa teniendo como invitado a López Obrador, quien hizo y deshizo a sus anchas aunque con esporádicos “resbalones”, las preguntas “pichaditas” que los famosos periodistas López Doriga, Zuckermann, Maerker, Loret, Riva Palacio y Delgado, le hicieron, bajo una franca y tristemente débil conducción del señor Gómez. Falta ver, en lo que queda de campaña, el trato que en ese espacio dan a los otros candidatos…

Con el saldo a la vista de estas campañas electorales, la violencia y polarización de los mexicanos crece desmesuradamente por la grosera y ofensiva forma en que López Obrador y el candidato Rodríguez, particularmente, se expresan, sin medir consecuencias y sin reparar que para convencer al electorado y dar el golpe de timón político que requiere México es más útil utilizar la inteligencia y visión de estadista para contrastar ideas y propuestas, que descalificaciones radicales de cuyos resultados comentarè en pròxima ocasiòn. ¿Pero usted què opina?