Los regalos invisibles

Mañana es 24 de diciembre, una fecha muy especial y esperada por chicos y grandes durante todo el año, ya que nos ofrece la oportunidad de reunirnos en familia, compartir la cena de Noche Buena, regocijarnos, abrazos, y al día siguiente la Navidad, los regalos, los buenos deseos.

De origen, la Navidad es una celebración meramente religiosa pues conmemora el nacimiento del Niño Jesús, el Niño Dios, en un pesebre luego de una cansada peregrinación de sus padres, José y María quienes con desventura no lograron conseguir posada en Belén.

Sin embargo, al correr de los años, a más de veinte siglos de distancia, la tradición se ha deformado, la presión de la mercadotecnia ha cambiado prácticamente todo y en estos días, la fiesta de Navidad y sus posadas, nada tienen que ver con el origen de la creación de la celebración.

Hoy todo es diversión, comer y beber hasta la saciedad y claro, sin olvidar los regalos, mientras más caros y de moda, hablarán mejor de ti, pero eso sí, hay que reconocer que las fiestas navideñas en México, guardan todavía ese valor importante que es la familia, la reflexión, el perdón para que impere entre nosotros la paz.

Es en este punto que creo importante reflexionar acerca de los regalos invisibles que no son otra cosa que los afectos que podemos entregar a nuestros seres queridos, a nuestros amigos y que tienen otro tipo de valor, más allá de lo material.

¿Cuántas veces nos pasamos la vida poniendo nuestra felicidad en manos de lo material? ¿Cuántas veces hemos deseado con ansias locas un auto nuevo, una casa, un reloj?

En las mujeres puede ser una bolsa o esos zapatos que simplemente nos gritan y suplican que los llevemos con nosotros y, en nuestro paradigma, si no tenemos esas cosas, no podemos ser felices.

¿Te has fijado qué pasa cuando logras tener una de esas cosas? Después de un tiempo pierde por completo la capacidad de darnos “felicidad”, porque esas cosas son simplemente satisfactores.

Por otro lado, ¿te has puesto a pensar qué sucede cuando se acerca tu hijo pequeño y de la nada te da un beso, te dice “papá (mamá) te admiro y cuando sea grande quiero ser como tú”? ¿Cuánto tiempo te dura la sensación de plenitud? Te apuesto a que un mes después aún caminas como pavo real.

Aquí el punto es entender que tener cosas está muy bien, siempre será de gran ayuda, el problema es cuando comenzamos a sacrificar las cosas verdaderamente importantes por las que son solamente satisfactores temporales.
Hay que entender que al comprar algo, en realidad, no lo estamos comprando con dinero. Para poder ganar ese dinero gastaste tu tiempo.

Es decir, las cosas en realidad las compras con tu tiempo, por lo que esta Navidad, asegúrate que lo que compres, sea más importante que el tiempo que invertiste para comprarlo.
Los regalos invisibles, el amor, el cariño, un beso, el perdón, no se pueden comprar en las tiendas y surten mayores efectos para ayudar a tus seres queridos y amigos, a encontrar la felicidad.