No parece probable que vaya a haber un acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) esta semana.

Las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá parecen marchar bien, pero no se espera que se llegue a un acuerdo esta semana, dijo un cargo del Gobierno canadiense, que pidió que no se revelase su identidad.

El ritmo de las reuniones entre el representante de comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, se ha desacelerado desde la semana pasada.

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, notificó el 31 de agosto su intención de firmar un acuerdo que podría incluir a Canadá. Por su parte, Freeland ha dicho que aunque se ha avanzado, no hay un acuerdo hasta que se llegue a un punto en común.

Los cargos no podrán trabajar durante el fin de semana puesto que está previsto que Lighthizer se reúna con su homólogo europeo en Bruselas el lunes.

Otras tres personas familiarizadas con las conversaciones, que hablaron a condición de permanecer en el anonimato, expresaron dudas el jueves sobre si se llegará a un acuerdo esta semana. Esto podría deberse a que la urgencia ha disminuido.

La próxima fecha límite es a fin de mes, cuando Estados Unidos tendría que publicar el texto de un acuerdo para poder firmarlo. El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, asume el cargo el 1 de diciembre. Freeland ha rechazado las preguntas sobre un plazo.

“Una de las cosas que son ciertas de cualquier acuerdo comercial es que no hay nada hasta que todo está terminado. En un acuerdo comercial todas las piezas deben encajar”, declaró Freeland el jueves por la noche a la pregunta de si estaba a punto de cerrar un acuerdo.

Un día antes, Freeland mencionó que ” Canadá está centrada en Canadá” cuando se le presionó sobre la importancia de los plazos. La ministra se ha referido reiteradamente a la atmósfera constructiva de las conversaciones, aunque no ha dado detalles específicos.

Poder y presión
Una pregunta clave en las conversaciones más recientes es qué país tiene más poder, y eso no está claro.

El Congreso estadounidense está presionando para que un nuevo pacto del TLCAN incluya a Canadá, y esa presión le da a los canadienses influencia en la mesa de negociaciones. Pero el presidente Trump ha amenazado con tratar de avanzar sin Canadá; si lo consigue, ganaría más poder.

Tanto el mandatario estadounidense como el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, han opinado esta semana. Trump especula que se podría llegar a un acuerdo en cuestión de días, y ha reiterado también la amenaza de intentar aprobar uno sin Canadá.

Entretanto, Trudeau ha mencionado dos “líneas rojas” en apariciones públicas: la necesidad de preservar los paneles de disputas, de alguna forma, actualmente incluidos en el Capítulo 19 del TLCAN, y preservar una exención para temas culturales canadienses. El líder canadiense señala que su país necesita esas condiciones para un acuerdo, mientras que también deja menos margen político para firmar uno sin ellas.

Por su parte, la oficina del Lighthizer trazó su propia línea roja la semana pasada cuando dijo que Canadá no había hecho concesiones en agricultura.

Trudeau ha declarado esta semana que es flexible en las normas del sector lácteo en particular, dependiendo de lo que reciba a cambio. Una portavoz de Lighthizer no respondió el jueves a una solicitud de comentarios sobre el estado de las conversaciones.

El Financiero