El exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, sustituye a Luiz Inácio Lula da Silva como candidato presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones de octubre, tras anunciar su renuncia hoy.

En un paso esperado desde hace semanas, el PT oficializó la candidatura de Haddad durante un acto proselitista cerca de la cárcel donde Lula está preso desde abril en Curitiba, en el sur de Brasil, por una pena a 12 años de cárcel por corrupción.

“Hoy presentamos (la candidatura de) a Fernando Haddad”, dijo la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann en el acto. El partido leyó después una carta de Lula avalando la candidatura.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) había prohibido hace 11 días la candidatura del popular ex presidente, favorito hasta entonces en los sondeos, dados sus antecedentes penales.

La gran incógnita es si Haddad, un político de 55 años y exministro de Educación durante los Gobiernos de Lula, conseguirá obtener los apoyos que obtenía el carismático ex mandatario.

Lula, jefe de Estado entre 2003 y 2010, sigue siendo el político más popular de Brasil pese a todas las acusaciones por corrupción.

En los últimos sondeos llegaba hasta el 39 por ciento de los apoyos, más del doble de popularidad que el segundo mejor colocado.

Haddad, en cambio, alcanzaba sólo el 9 por ciento en la última encuesta publicada el lunes, y realizada cuando ya era oficial la inhabilitación de Lula.

Según las cifras de la encuestadora Datafolha, el voto de la izquierda, concentrado en Lula en sondeos anteriores, se podría repartir entre varios candidatos de cara a la cita del 7 de octubre.

Ciro Gomes, del izquierdista PDT, alcanza el 13 por ciento de los apoyos, mientras que la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, del ecologista partido Rede, registra el 11 por ciento.

Primer ubicado sigue siendo el ultraderechista Jair Bolsonaro, que no consiguió obtener muchos más apoyos tras ser acuchillado la semana pasada durante un acto electoral en el estado de Minas Gerais.

Bolsonaro se recupera actualmente en un hospital. Su estado de salud es estable, según el hospital Albert Einstein de Sao Paulo.

El ex militar de 63 años es conocido como el “Donald Trump brasileño” por su discurso populista y nacionalista. Bolsonaro defiende la última dictadura militar (1964-1985), aboga por las armas para afrontar la criminalidad, y suele atacar a negros y homosexuales.

Las elecciones en Brasil están rodeadas por una enorme incertidumbre debido a los escándalos de corrupción de los últimos años, y se celebran en un clima de crispación política, justo cuando el gigante sudamericano empieza a salir de una grave crisis económica.

Más de 147 millones de brasileños están llamados a las urnas el 7 de octubre. Se espera que el nombre del próximo presidente de Brasil se conozca tras una segunda vuelta el 28 de octubre.