Por Rubén Cortés

Elba Esther Gordillo perdió el primer round de su pelea por recuperar el botín de dos mil 700 millones de pesos de la SEP, y el reparto de plazas de maestros que ni siquiera tienen que ser maestros para dar clases a nuestros niños, pues ya la Reforma Educativa es fiambre.

El Pleno del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje otorgó la Toma de Nota al SNTE por sus acuerdos en la 47a Sesión Extraordinaria de su Consejo Nacional, cuando Alfonso Cepeda, un alfil de Juan Díaz, el coco de Gordillo, quedó como secretario general.

El grupo de Gordillo, “Maestros por México”, se reunió enseguida con el todavía Presidente electo para pedirle que no dieran la toma de nota a Cepeda y avalase una elección “democrática” en enero, para que se impusiera el dedo chiquito de Gordillo en el SNTE, Moisés Jiménez.

Sin embargo, por unanimidad, los 24 magistrados del Tribunal avalaron la elección de Cepeda porque estuvo apegada a la ley y a la norma estatutaria del mismo Sindicato que controló Gordillo con puño de hierro a lo largo de 23 años.

Casi un cuarto de siglo que acabó con la pérdida del mando por parte de la maestra, luego de estar en prisión casi todo el sexenio pasado, acusada (sin que se lo pudieran probar) de crimen organizado, lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal.

El entonces titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, dio a conocer que las supuestas operaciones ilegales de dinero, por parte de Gordillo, sumaban dos mil millones de pesos. Pero, después de casi seis años internada en un hospital de prisión, quedó libre sin cargos.

Pero a pesar del palo que le dio el Tribunal ayer, las aspiraciones de la maestra por recuperar el dineral del SNTE, se mantienen firmes, incluso, por la vía judicial, ya que ella entiende que nunca dejó de ser la dirigente nacional, aun con su estancia en la cárcel.

En un reciente video, pidió voto libre y secreto para designar a una nueva dirigencia que controle esos dos mil 700 millones de pesos al año.

“¡Vamos por él!”, demandó Gordillo, en referencia al SNTE, para lo cual tiene como alfil a Moisés Jiménez.

Pero ayer fue un día de ajetreo legal para quienes se disputan el botín de la educación pública en México: la Corte liberó a Aciel Sibaja, tesorero de la CNTE, acusado de desviar 25.2 millones de pesos. La PGR obtuvo las pruebas sin orden judicial y violó el debido proceso.

Así que, dentro de sus peleas por manejar las carretadas del presupuesto que no gastan en enseñar, SNTE y CNTE deben estar felices.

La justicia sí funciona con ambos.