Por Eliott Valdez Montaño

Andrés Manuel López Obrador ha tomado las riendas de la planeación del nuevo gobierno en serio; prácticamente desde un día después de las elecciones ha empezado a trabajar con su equipo de trabajo en el establecimiento de propuestas de políticas públicas a aplicar a partir del 1 de diciembre que rinda protesta como Presidente de México.

Este miércoles, el presidente electo presentó las reformas legislativas que buscará impulsar junto con la abrumadora mayoría legislativa de Morena y sus partidos aliados: 12 puntos en los que se contempla la aplicación del artículo 127 constitucional que regula los sueldos de funcionarios públicos, la reducción de su propio sueldo como mandatario federal, entre otras cuestiones.

Sin embargo, para ahorrar recursos AMLO ha planteado la eliminación de las delegaciones federales, para él resulta exagerado que cada dependencia federal cuente con una representación en cada estado, debido a la gran cantidad de presupuesto que se gasta en el funcionamiento de las mismas. Por tal motivo plantea sustituir dichas delegaciones por 32 “coordinaciones de desarrollo de programas sociales”, que serán el enlace entre el Gobierno Federal y los Estados.

Ayer mismo, se dio a conocer la lista de los 32 “coordinadores” que cumplirán con esta función en los estados de la República; y en el caso de Baja California se ha propuesto al senador electo Jaime Bonilla, quien como se ve, solamente fungirá algunos meses como legislador para después solicitar licencia y convertirse en una especie de “virrey”, tomando en cuenta la responsabilidad, pero sobre todo el poder y la autoridad que tendrá como “súper-delegado” de la Federación en la entidad.

Todavía hace falta conocer de manera más específica como funcionarán estas coordinaciones; es decir, ¿Jaime Bonilla tendrá la responsabilidad de vigilar la expedición de pasaportes como también la de revisar la entrega de apoyos federales a agricultores?, ¿o la figura actual de delegados será relegada a una figura de sub-delegados sujetos a la autoridad del “coordinador”?

También quedan otras dudas: ¿Qué papel jugarán estos nuevos coordinadores en la relación con los gobernadores?, ¿servirán como un muro entre la Federación y los Estados?, ¿serán gobernadores alternos?, porque como la pintan, el concentrar toda la representación del Gobierno Federal en una sola persona sería concentrar todos los programas, campañas, pero sobre todo, los recursos que envíe la Federación, que no son dos centavos.

Esperemos; como dicen por ahí: “tiempo al tiempo”, esperemos que antes del 1 de diciembre se aclare un poco más la desaparición de delegaciones y la creación de coordinaciones de desarrollo; por lo pronto Jaime Bonilla espera la oportunidad para integrarse como este nuevo “súper-delegado”; el problema, como siempre, es que no tendrá ni seis meses como senador y probablemente tenga que solicitar licencia para ocupar este cargo. Lo que tanto criticaban de los “chapulines” están a punto de aplicarlo ellos mismos, a ver qué dicen sus electores…