The New York Times

Malasia— Norazila y Ayu eran mejores amigas y hacían juntas todo lo típico de las niñas: fiestas de piyamas, tomarse selfis, hablar sobre chicos.

Sin embargo, su amistad, que había florecido en su tranquila aldea al norte de Malasia, fue destruida a finales del mes pasado cuando Norazila, de 14 años, descubrió que Ayu, de 11, se había convertido en secreto en la tercera esposa de su padre.

“Mi mejor amiga ahora es mi madrastra”, dijo Norazila, cuyo apellido es Che Abdul Karim, mientras revisaba las publicaciones de Facebook repletas de chicas haciendo poses, muecas adolescentes y signos de paz con los dedos. “No tiene sentido”.

El matrimonio de Ayu con Che Abdul Karim Che Abdul Hamid, un vendedor de caucho de 41 años que tiene un puesto importante en su mezquita y una flotilla de autos sofisticados, ha dado un nuevo aire al debate en Malasia acerca de la permanencia de las conservadoras tradiciones islámicas en una democracia moderna y multiétnica.

En su manifiesto electoral, la coalición de la oposición que tomó el poder en mayo prometió hacer ilegal el matrimonio infantil.

“Esta es una práctica de hace siglos y, en esta etapa del crecimiento y desarrollo de Malasia, el matrimonio infantil no es aceptable”, afirmó Charles Santiago, legislador de la coalición gobernante.

No obstante, desde que el caso de Ayu empezó a provocar indignación al diseminarse en las redes sociales de Malasia —luego de que la segunda esposa de Che Abdul Karim publicó las fotografías de la ceremonia en Facebook con un mensaje sarcástico de “Felicidades por la boda” para su marido—, los críticos dicen que el nuevo gobierno ha aparentado defender la libertad religiosa, pero no ha hecho casi nada para proteger a las menores de edad.

La vice primera ministra de Malasia, que también es ministra de la Mujer, la Familia y el Desarrollo Comunitario, se refirió al matrimonio como un “supuesto incidente”. La ministra, Wan Azizah Wan Ismail, dijo la semana pasada: “No sería justo linchar a alguien en las redes sociales solo por cómo nos sentimos respecto a este tema”.

“Esta es una práctica de hace siglos y, en esta etapa del crecimiento y desarrollo de Malasia, el matrimonio infantil no es aceptable”.

Wan Azizah, que previamente ha demostrado estar en contra del matrimonio infantil, se rehusó a hablar sobre el caso de Ayu, ya que había varias investigaciones relacionadas en curso por parte de las agencias del gobierno, incluyendo una sobre el crimen de manipulación sexual.

El año pasado en Malasia se penalizó la manipulación sexual, en la que un adulto crea un vínculo afectivo con un niño con el fin de abusar sexualmente de él.

“La niña es una víctima, de eso no hay duda”, dijo Latheefa Koya, una abogada destacada de derechos humanos. “¿Por qué estamos perdiendo el tiempo al negarle protección a una niña? Me parece alarmante la falta de apremio serio en este caso”, agregó.

“Como musulmana, me ofende que se piense que no deberíamos proteger a una niña por el supuesto de que esto tiene algo que ver con el islam”, admitió Latheefa.

Este mes, llevaron a Ayu a un hospital para hacerle una prueba de virginidad, pero más tarde ese mismo día la regresaron con su esposo y ha estado con él desde entonces, según comentaron sus familiares.

“La amo”, dijo Che Abdul Karim por teléfono, e insistió en que no “tocará” a su nueva esposa hasta que tenga 16 años.

Por su parte, Ayu dijo en un mensaje de texto que amaba a su esposo, que tiene seis hijos con sus otras dos esposas. Utilizó un emoticono de corazón para describirlo.

Según la Constitución, el sistema jurídico de Malasia está bifurcado. Los malasios no musulmanes —casi todos pertenecientes a las minorías étnicas chinas e indias del país— se rigen por el derecho civil. Según la ley, a menos que un ministro de Estado de alto grado otorgue un consentimiento especial, los no musulmanes de Malasia no pueden casarse antes de los 18 años.

Sin embargo, la mayoría étnica musulmana de Malasia debe obedecer la lay musulmana. Una corte de la sharia debe otorgar su permiso para que los menores de 16 años puedan casarse. Si un musulmán recibe la aprobación de las autoridades de la ley musulmana, no existe una edad mínima para el matrimonio.

“En la tradición islámica, si la novia y sus padres están de acuerdo, y la niña ya tuvo su periodo menstrual, entonces puede casarse”, dijo Sayed Noordin, imam de la mezquita de Kuala Betis a la que asiste Che Abdul Karim.

No obstante, Che Abdul Karim sí tuvo un pequeño problema por no haber cumplido con todos los requisitos de un matrimonio infantil. Este mes, la corte de la sharia en Kelantan le impuso una multa de 450 dólares por haberse casado con Ayu en la nación vecina de Tailandia sin el permiso de la corte.

“En la tradición islámica, si la novia y sus padres están de acuerdo, y la niña ya tuvo su periodo menstrual, entonces puede casarse”.

Los defensores malasios de los derechos del niño dijeron que unas quince mil niñas menores de 15 años contrajeron matrimonio en 2010. En el mundo, Unicef estima que cerca de 650 millones de niñas y mujeres de distintas religiones se casaron antes de cumplir los 18.

Sin embargo, cuando se estaba endureciendo la legislación en torno a los delitos sexuales contra niños, un esfuerzo por proscribir las uniones con menores de edad para todos los malasios no logró obtener la aprobación del Parlamento. Como argumento en contra de la prohibición, Shabudin Yahaya, un legislador del entonces partido gobernante, dijo que una niña podía estar preparada para el matrimonio desde los 9 años, si ya había pasado por la pubertad.

Muchos de los matrimonios infantiles en Malasia son de parejas informales que no se han reconocido legalmente ante un tribunal. Pero las parejas que sí intentan registrar sus uniones no se enfrentan a mucha resistencia. Un estudio realizado por la oficina de Unicef en Malasia encontró que de las 2143 solicitudes de matrimonio infantil que se enviaron entre 2012 y 2016 a la corte de la sharia en siete estados de Malasia, solo diez fueron denegadas.

En algunos casos, ha habido niñas que han terminado casadas con hombres acusados de haberlas violado. A veces, las cortes de la ley musulmana autorizan las uniones con menores para legitimar embarazos fuera del matrimonio, según describía el informe de Unicef. Otros matrimonios infantiles suceden debido a la pobreza de la familia de la novia.

Los malasios liberales han cuestionado si el matrimonio infantil realmente es una tradición islámica o simplemente una práctica cultural obsoleta. Han puesto en duda la noción de que el profeta Mahoma se casó con una de sus esposas cuando esta tenía 6 años, diciendo que, de hecho, era mucho mayor.

“No podemos utilizar un error histórico acerca del profeta Mahoma para justificar el matrimonio infantil”, dijo Latheefa, la abogada de derechos humanos. “Eso es repugnante”.