Por Eduardo Navarro González

Antes, muchos años antes de que me interesara por el periodismo ahí en las redacciones de algunos de los más importantes diarios y cadenas informativas ubicadas en la Ciudad de México, no sabía nada de lo que era sentido común y, mucho menos, el significado de la vox populi… Eran tiempos de mi joven vida de estudiante y todo me era nuevo, tanto, que las noticias eran lo de menos excepto la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, cuando estudiaba en la tecnológica “Luis Enrique Erro”, del Politécnico Nacional, en la Ciudadela… Ahí cambió el curso de millones de mexicanos ante la crisis socio-económica y política que engendró Gustavo Díaz Ordaz… Tiempos difíciles sin duda.

Por azares del destino, me orienté al periodismo y mis aprendizajes con los “picateclas” y jefes de redacción de amplia experiencia en El Heraldo de México, la Untad Press International, el Esto, NOTIMEX, Ovaciones y El Sol de México y otros medios aprendí a percibir el sentido común y entender la vox populi.

Sin querer descubrir el hilo negro: Sentido común, se obtiene de un trabajo incesante y consistente para comprender y hasta compartir lo que la gente quiere, sufre, necesita o le alegra; es, en palabras de Wikipedia: “Conocimientos y creencias compartidos por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos”, y para obtener este alto nivel de entendimiento uno tiene que echar mano de toda su capacidad de maniobra humana porque de otra manera, lo que se diga o se haga, va más en sentido del interés propio…

Vox populi es, ni más ni menos, que el clamor de un pueblo expresado en forma masiva, uniforme y coincidente; es cuando por ejemplo, ocurre una manifestación en contra o en favor de una causa y no hay, a la vista, contrapeso que descalifique su sentido.

Pregunta uno: Ha observado usted en los temas coyunturales del día a día, los que manejan los medios de comunicación masiva cotidianamente y pronunciados por líderes y formadores de opinión algo que tenga sentido común… Y pregunta dos: Cuántas manifestaciones, en qué sentido y tema ha observado de la misma mayoría de la sociedad a la que usted pertenece?… ¿Ninguna?, excepto la más cercana y recordada que ocurrió en enero del 2017 donde millones en todo el país salieron a las calles para condenar los “gasolinazos”…

Bueno, entonces, con esos dos componentes haga su propio juicio como buen ciudadano. Infórmese y tenga bien claro lo que los gobernantes proponen para su bienestar (en cualquier rubro: educación, salud, seguridad, obra) que lo hacen en función de sus responsabilidades, sí, pero también desligados, como tiene que ser en el cumplimiento de su deber, del interés propio…

Luego haga la comparación de esas propuestas gubernamentales con quienes se oponen a las mismas ya sea de forma parcial o total y verifique si realmente los motiva un interés “común”… Si no es así, si hay duda en la validez y legitimidad de esa contraposición, el veredicto debe orientarse hacia el apoyo de los gobernantes, no puede ser de otra manera siempre y cuando se cumplan las expectativas ciudadanas de transparencia y pertinencia, porque mire usted, soluciones puede haber muchas, pero no todas son viables y alguien tiene que tomar decisiones y eso cuesta mucho esfuerzo, como el trabajo para sostener y mantener la calidad de vida de una familia. ¿O no?