A partir de los discursos de campaña y luego de ser electo el pasado 1 de julio con la más alta votación en la historia de México, Andrés Manuel López Obrador ha tenido que rectificar sus planes para cumplir con las ofertas que hizo para combatir la corrupción, reducir la violencia y atender la desigualdad profunda que existe en el país, porque hoy, esas promesas están chocando con una realidad demasiado compleja.

Es por ello que hemos venido escuchando un nuevo contenido en sus discursos: ha tenido que reflexionar sus planteamientos sobre varios temas destacados y dar salidas respecto a ciertos compromisos.

Sus promesas de repartir dinero a los jóvenes, aumentar las pensiones de personas jubiladas, subsidios para campesinos y préstamos para pequeños y medianos negocios a veces como que se contraponen con lo que ahora repite: “No vamos a gastar más de lo que ingrese”.

Ahora también está en debate la decisión de que la Marina y el Ejército apoyen con la seguridad pública, en lugar de la sugerencia inicial de retirar por completo a los militares de las calles. Ahora el Presidente de México reconoce que las fuerzas policiales que por mucho tiempo han sido mal capacitadas y mal pagadas por lo que no bastan para proteger a los ciudadanos.

También hemos escuchado al Presidente señalar que la economía de México está en buen estado pero también en otras ocasiones, ha asegurado que el país está en bancarrota; además de que ha recalibrado un plan para fomentar la producción petrolera. En julio dijo que en dos años aumentaría en un 30 por ciento y ahora dice que sucederá hasta el final del sexenio.

Analistas y críticos de su gobierno, aseguran que López Obrador está improvisando sobre la marcha porque había pensado poco sobre cómo sería realmente aplicar sus propuestas.

Otro capítulo, quizá no previsto por el Ejecutivo Federal, fue lo que ocurrió cuando siendo Presidente Electo, prometió alejarse del estilo de vida fastuoso de la élite política mexicana —por ejemplo, mencionó que venderá el avión presidencial y solo viajará en vuelos comerciales—, pero ocurrió la boda de su principal asesor, que se publicó en la portada de una revista para la alta sociedad. Al respecto López Obrador dijo que se trató de un evento social privado, no de una cuestión de gobierno. Sin embargo, a todos nos quedó claro que, tanto evento, como el artículo de la revista, tenía un tono contrastante con el mensaje de austeridad del presidente electo.

Pero hay más: el hoy secretario de Seguridad Pública de López Obrador, Alfonso Durazo canceló los últimos cinco foros para discutir medidas de pacificación con familias de víctimas y con personas afectadas por la delincuencia ya no sucederían. El anuncio fue visto como un golpe a las personas de esos cinco estados, que están entre los más afectados por la violencia en el país.

Los analistas dicen que atender el problema de la seguridad requiere más que una buena voluntad del presidente: se necesita un orden público efectivo, pero México tiene sistemas policiales y judiciales débiles que en varios casos han sido cooptados porque están coludidos con la delincuencia organizada.

No me ayudes compadre

En esto de las pifias, los colaboradores del Presidente le han abonado tanto así que la primer semana de gobierno se dieron una serie de declaraciones que han provocado confusiones.

De las primeras fue causada por la operación de los tres aeropuertos que concentrarán los vuelos en el centro del país: el de la Ciudad de México, de Toluca y el futuro de Santa Lucía.

Miguel Torruco el titular de la Secretaría de Turismo, aseguró que el AICM recibirá solo vuelos nacionales mientras que en el próximo de Santa Lucía será únicamente para vuelos internacionales. La controversia fue debido a que, en el dado caso de que así operen ambos aeropuertos, los turistas que provengan del extranjero y que se muevan por el interior del país, tendrán que hacer un viaje de alrededor de tres horas entre aeropuertos. En este punto debe recordarse que México se encuentra en el top ten de los países con más turismo internacional del mundo.

Tras la declaración de Torruco, Javier Jimenez Espriú, titular de SCT rectificó que los tres aeropuertos operarán con vuelos nacionales e internacionales. Posteriormente el mismo Miguel Torruco rectificó sus palabras detallando que los tres aeropuertos operarán con vuelos nacionales internacionales.

Otra más:

Luis María Albores, titular de la Secretaría de Bienestar anunció que solo las personas que vivan en comunidades indígenas recibirán su pensión a los 65 años. “A partir del siguiente año las personas que tengan 65 a 68 años ya no recibirán pensión”.

Posteriormente tuvo que aclarar su error y precisar que aquellos que reciben pensión y tengan menos de 68 años, seguirán contando con ello. “En el nuevo esquema de bienestar se inscribirá a quienes tengan 68, precisó la funcionaria federal.

Y esto, apenas empieza.

*Con información publicada en el New York Times, El Universal y La Silla Rota.