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¡El suicidio de Monreal!


Por Ricardo Alemán

Ricardo Monreal alcanzó a Andrés Manuel López Obrador en el trayecto de su ilegal candidatura presidencial —de Querétaro a San Luis Potosí—, en donde la plática fue extensa e intensa.

Al estilo del “encantador de serpientes”, Obrador le ofreció “espejitos” a Monreal. Le habría dicho: “¡el dedo es de quien se lo chupa!”.

1.- Le ofreció la Secretaría de Gobernación, luego de la poco probable victoria presidencial.

2.- La prometió la presidencia de Morena, una vez que AMLO inicie de manera formal su candidatura presidencial.

3.- Y le propuso el puesto de coordinador de la campaña de AMLO.

Hasta hoy, Monreal no aceptó ninguna propuesta de López Obrador y, por tanto, no compró “los espejitos” y tampoco “se chupó el dedo”.

Sin embargo, el mensaje oculto de AMLO a Monreal es una grosera invitación al suicidio político. ¿Por qué? Porque las tres propuestas son un paso al abismo. ¿Lo dudan?

En el primer caso, la oferta de que Monreal sea secretario de Gobernación en el hipotético gobierno de AMLO no es más que un ardid engañabobos. ¿Por qué?

Porque nadie sabe si AMLO ganará en 2018; porque son más las posibilidades de que pierda y porque ante la hipótesis de que sea el próximo presidente, Obrador nunca ha respetado cargos y menos puestos.

Es decir, nombra titulares de tal o cual cargo pero, en la mayoría de los casos, pone un incondicional en una función paralela. Los ejemplos abundan.

En el segundo caso, en la propuesta para que Monreal se convierta en presidente de Morena, el engaño parece aún mayor. ¿Por qué?

Porque cualquier cargo por encima de los hijos de AMLO y, sobre todo de la jerarquía que ha alcanzado “Andy” —el primogénito de Obrador—, significaría pelar con “la cocinera”.

Dicho de otro modo, sería no solo ingenuo sino idiota suponer que el dueño de una poderosa franquicia político-electoral, como Morena, estuviera dispuesto a escriturar “el negocio de la familia” a un empleado como Monreal, por encima de los hijos del dueño.

Y en tercer lugar, la oferta de que Monreal sea el encargado de dirigir la campaña de AMLO no es novedad. El zacatecano ya desempeñó ese cargo y hoy a lo más que podría aspirar como jefe de campaña es a una nueva senaduría. Es decir, a picar piedra en espera de otra oportunidad.

Como queda claro, las tres ofertas de AMLO a Monreal —para que no sea jalado por la mafia del poder—, son una invitación al suicidio político. Y es que más allá de la parafernalia de los cargos y nombramientos que le propone AMLO a Monreal, lo cierto es que le cierra todas las posibilidades de desarrollo político.

Más aún, cuando AMLO trata de impedir que Ricardo Monreal siga adelante en busca del gobierno de CdMx, en realidad trata de impedir que el zacatecano se fugue a la presidencial de 2024. Y es que en los delirios futuristas de los empleados de Morena, la de 2024 también será una candidatura presidencial propiedad de López Obrador.

Pero no, que nadie se equivoque. Si bien Morena es una fábrica de presidenciales, también es cierto que esos candidatos no serán propiedad más que de AMLO, sus hijos e incondicionales. Y Monreal no es uno de ellos.

Por lo pronto, queda claro que las propuestas de AMLO a Ricardo Monreal tampoco son novedad. ¿Por qué? Porque Obrador ya mandó al suicidio político a otros reputados presidenciales.

¿Se acuerdan de Marcelo Ebrard? ¿Se acuerdan que compitió contra AMLO, en el PRD, para la presidencial de 2012? ¿Se acuerdan que AMLO lo dejó fuera de la carrera presidencial con la mentira de una encuesta?

Marcelo era un poderoso precandidato presidencial, prestigiado y con más posibilidades de éxito que el propio Peña Nieto. Más aún, los bonos de Marcelo, en los previos a 2012, eran mayores a los de AMLO. Sin embargo, a Marcelo lo venció el miedo a López Obrador. Por eso se negó al parricidio político que posiblemente hoy lo tendría en Los Pinos.

¿Y qué pasó? ¿Dónde está hoy Marcelo? ¿Quién se acuerda y quién votaría por Marcelo?

Lo cierto es que AMLO empujó a Marcelo Ebrard al suicidio político y el propio Marcelo caminó al despeñadero a ojos cerrados, con la promesa de que sería rescatado una vez que Obrador estuviera en Los Pinos.

Luego de seis años, Ebrard es un fantasma político que deambula a escondidas, en fuga permanente, en espera de un milagro.

Y la historia de Ricardo Monreal parece seguir el mismo camino. Es decir, el animal político zacatecano capaz de ganar por méritos propios Ciudad de México fue derrotado por AMLO, quien lo trata como desecho que solo merece migajas.

¿Lo aceptará Monreal?

Al tiempo.

Milenio

Fecha de publicación: 13-11-2017


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