Por Jorge Morán

Por representar un riesgo sanitario para la población es que fueron retirados los campamentos de resistencias civiles que desde hace dos años se encontraban a las afueras del edificio del Poder Ejecutivo Estatal, afirmó Francisco Rueda Gómez.

Durante la noche de este martes 29 de enero, elementos de la Policía Estatal llevaron a cabo el desalojo de las estructuras que se encontraban en las entradas norte y sur del edificio central de Gobierno del Estado argumentando que representaban un riesgo para la salud de las personas que trabajan y acuden a estas oficinas.

La mañana de este miércoles, el Secretario General de Gobierno ratificó esta versión, detallando que desde meses atrás se habían recibido diversas denuncias ciudadanas señalando la presencia de malos olores y garrapatas, lo cual fue revisado y confirmado por el área de salud.

“No tiene nada que ver con alguna situación política ni tienen nada que ver con alguna situación de coartar el derecho a manifestarse o a la libertad de poder expresar una situación, tiene que ver única y exclusivamente con una cuestión sanitaria”, aseguró el funcionario estatal.

Agregó que el retiro de los campamentos se realizó de manera pacífica y que al momento del operativo se encontraban solamente una persona en cada uno de ellos, una sin un domicilio y la otra de oficio malabarista originaria la Ciudad de México.

Mientras el campamento sur con dirección a la Plaza de los Tres Poderes fue retirado en su totalidad, en la entrada norte del lado de la calzada Independencia se aún se puede observar un grupo de manifestantes, pero ya sin la estructura que ahí se encontraba.

Por su parte, los integrantes del movimiento civil niegan la versión de las autoridades y afirman que se trata de una medida del Gobierno Estatal para “limpiar” su imagen en cara al proceso electoral en curso.