Academias y organizaciones de ingenieros reconocieron que el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) tiene deficiencias técnicas, financieras y de impacto ambiental, pero aún así consideraron que es la mejor opción respecto a la propuesta de construir dos pistas en la Base Militar de Santa Lucía.

Además, recomendaron al nuevo gobierno que mientras no se resuelva el destino del nuevo aeropuerto, deben usarse como alternativas a la saturación en la Ciudad de México las terminales de Toluca, Querétaro y Puebla.

El equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer los análisis técnicos del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), de la Academia de Ingeniería (AI) y de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros (UMAI), que hicieron un comparativo entre ambos proyectos aeroportuarios.

El CICM concluyó que la única solución factible, viable y confiable, con todos sus retos por atender, es continuar con la construcción del NAIM.

Recomendaron reducir el costo en acabados, sin sacrificar las inversiones en materia de instalaciones y sistemas de seguridad indispensables para una instalación de este tipo.

“Se considera que aún con los problemas conocidos por la ubicación del NAIM y los costos que provoca, pero que están contemplados en el proyecto en ejecución, la solución del NAIM tiene ventajas operativas y de funcionamiento a largo plazo sobre el binomio AICM-AISL, razón por la cual se recomienda continuar con su construcción en forma acelerada, para solucionar definitivamente la problemática existente y la de largo plazo”, detalla el documento.

También consideraron importante incluir el posible impacto económico y social del oriente de la CDMX y su Zona Metropolitana, pues el NAIM ofrece la “oportunidad única” de hacer participar a sus alcaldías y municipios para mejorar, de manera drástica, la calidad de vida de sus pobladores.

“En suma, continuar con el NAIM permite rediseñar la zona oriente de la CDMX, con visión de mediano y largo plazo; esta acción incluye aprovechar los terrenos del actual AICM como un detonador de actividad económica, académica, de innovación, de alta tecnología y de servicios ambientales de calidad, entre otros”.

Para la UMAI, es complicado dar una opinión definitoria, porque, por un lado, en el NAIM ya se tienen avances en la construcción de la obra, y para la alternativa de Santa Lucía sólo se tiene un proyecto conceptual.