Por Eduardo Navarro González

Sin aislarse de la agenda política nacional, algunos medios informativos han permeado con particular relevancia la trágica muerte de algunas criaturas y menores de edad a manos de criminales que lo menos que se les desea es que el Creador se apiade de sus perversas almas…no sin antes pagar en la Tierra sus abominables asesinatos…

Para ello, al César lo que es del César y en ese sentido ahora que el lopezobradorismo se dispone a iniciar lo que llama la “cuarta transformación” de México, valdría mucho el esfuerzo para que, antes de conceder amnistía a quienes han delinquido y/o legalizar la siembra, cosecha, comercialización y consumo de drogas, se trabaje en como castigar con severidad a tanto delincuente que, en la medida que saborea la impunidad, agrava la forma y violencia con que ataca a sus víctimas.

No me refiero a proteger bienes producto de ilícitos, sino a plasmar en la Constitución y leyes que de la misma emanan sanciones verdaderamente ejemplares contra quienes atentan contra la dignidad y vida de los más frágiles: criaturas, niños, adolescentes, mujeres, ancianos, enfermos y personas con capacidades diferentes…

…El planteamiento no es solitario en esta modesta reflexión, sino parte de un grito de ¡auxilio queremos justicia! que la sociedad en general repite cuando conoce de dramáticos casos en que se ultraja, viola, abusa, explota y se asesina a gente de cualquier edad y sexo en estado de indefensión…

A esos que con sus actos convierten en viacrucis la vida de incalculable número de personas y mantienen en luto a millares de familias,  es momento de ponerlos en la balanza de prioridades en las reformas que en materia de justicia urgen, para que sepan –cuando menos– que la sociedad y sus autoridades (TODAS) están dispuestas a conducirlos a una vida sí correctiva, pero indeseable para nadie en los centros penitenciarios, donde inclusive los que puedan y deban tendrían que trabajar en tanto cumplen condenas para reducir al mínimo el costo de su mantenimiento.

Mire usted, hablo de crímenes que nos hace preguntarnos: ¿qué está pasando? porque se multiplican y parece que no pasa nada, que sólo sabemos más de lo que ocurre fuera de nuestro entorno por obra y gracia de las redes y no por suceder lejos de nuestras vidas dejan de inquietar…casi de llorar de impotencia.

Por todo eso y ahora que el lopezobradorismo está muy cerca de ejercer “todo el Poder” según sus fieles seguidores, la “cuarta transformación” debería ser en materia de justicia, más que el teje y maneje del dinero público y su repartición… porque si no hay justicia la sociedad se transforma, envilece y pierde el valor de su existencia

AMLO, como líder de MORENA, tiene la altísima responsabilidad de asegurarse de que el que la hace que la pague. Se trata finalmente de entender que para el que delinque con premeditación, alevosía y ventaja se le nieguen prerrogativas y tolerancias que ofenden a la sociedad y a las víctimas, porque ya basta si queremos un México mejor y antes de que se sigan apagando vidas de inocentes así…porque sí. No se vale.