Por Rubén Cortés

El grito redentor de izquierda de la 4T (“primero los pobres”) no incluye a los pobres migrantes: para calmar a Trump, el gobierno le echará encima a la Guardia Nacional a los migrantes que entren por Chiapas.

Lo anunció ayer Ebrard: se desplegarán seis mil agentes de la Guardia Nacional. “Eso es prioritario”, precisó. Ajá: mandarle los guardias a los migrantes ha sido el mayor logro del canciller en sus negociaciones en Washington.

La decisión defiende el dinero que llega de Estados Unidos, no a la justicia social que reclamó siempre el partido en el poder para los hermanos pobres de Centroamérica. Es una decisión neoliberal.

Porque, sin el dinero de Estados Unidos, la 4T fracasaría como gobierno para clientelas electorales, a las cuales sería imposible mantener los flujos de dinero gratis, si dependiese de los recursos que genere con inversiones y políticas económicas propias.

El comercio con Estados Unidos reporta a la 4T, ahora mismo, un millón de dólares por minuto: México es el principal socio comercial de Washington en el mundo, con un intercambio de 150 mil millones de dólares, sólo en el primer trimestre de este año.

Pero lo nacional va en baja: Fitch Ratings acaba de calificar nuestra economía a dos escalones de caer en “grado especulativo”, en el que están Mozambique, Líbano, Angola o Bosnia. Nuestras finanzas públicas se encuentran en riesgo mortal.

Además, calificó en “bono basura” la categoría de Pemex, la empresa que es joya de la corona en la 4T: o sea, que, si se le mete dinero a Pemex, es meter dinero bueno al malo. Pero, la 4T destinó este año 107 mil millones de pesos de dinero bueno al malo. ¿La verdad? No sale la cuenta.

El arranque económico de la 4T tiene niveles de pánico: el consumo en los hogares ya cayó a menos 1.5 por ciento, la inversión menos 3.0, el PIB menos 0.2 y la creación de nuevos empleos cayó 27 por ciento.

Y los inversionistas pierden interés por nosotros: caímos ocho lugares entre los países que más Inversión Extranjera Directa reciben en el mundo (del lugar 17 al 25). Y recordemos que la Inversión extranjera es nuestro segundo ingreso: aportaba 25 mil millones de dólares.

Por todo eso que, sin el dinero de Estados Unidos, la 4T se las verá negras y contenta a Trump enviando a los militares contra los migrantes centroamericanos. Quizá a alguien consuele que los migrantes mexicanos en Estados Unidos mandan para acá 29 mil millones de dólares al año.

Las remesas componen el tres por ciento del PIB y ayudan, en buena medida, a mantener aquí la paz social. ¿Los migrantes de otros países?

Bah: les mandamos la Guardia Nacional.