Por Rubén Cortés

México está fascinado con la 4T. Según El Financiero, su líder tiene 78 por ciento de aceptación. Sin embargo, la preferencia de los turistas extranjeros por México registró un frenazo justo con la llegada de la 4T: ¡Vienen menos por primera vez en 81 meses!

Desde 2017, las llegadas habían crecido sin parar hasta sumar 40 millones de visitantes, desplazando a potencias tradicionales, como Reino Unido, Egipto, Turquía y Alemania, en el ranking mundial de países más visitados.

Hasta el New York Times sugirió el año pasado, en su influyente sección de Turismo, que la CDMX (con GP de Fórmula Uno) era un sitio ideal “como escapada de lujo de clase mundial”, y a Tijuana y Puerto Escondido, entre sus 52 recomendaciones de visitas.

Una baja en el ritmo de crecimiento que traía el turismo alcanzaría cariz de problema de seguridad nacional: este sector ocupa el tercer lugar en ingresos de divisas al PIB, con más de 20 mil millones de dólares anuales, después de las remesas y la inversión extranjera directa.

Sin embargo, el hechizo parece haberse roto: según Segob, en enero vino un millón 706 mil 329 de visitantes, lo cual es una disminución de 0.3 por ciento en relación con enero de 2018. Y eso que enero es considerada temporada alta en Cancún, nuestra joya turística.

Los folletos de turismo avisan que “viajar a Cancún en invierno es un lujo. No hay demasiado calor. Si se viaja con la familia, es una buena temporada para descansar, disfrutar del mar y la playa y sin mucho calor como en el verano”.

Tanto es así que Cancún recibió la mitad de los 40 millones de turistas extranjeros que llegaron en 2018. Pero en enero su aeropuerto reportó una disminución de visitantes del dos por ciento. Después de 81 meses seguidos, viajar a Cancún en invierno no fue un lujo.

Es cierto que el fin de la racha de 81 meses consecutivos de alza de turistas coincide con que México ha vivido el arranque de gobierno más violento del que exista registro, con dos mil 928 víctimas de homicidio y 140 casos de secuestro, según Segob.

Aunque la inseguridad no influyó para que México se convirtiera durante el pasado año (el más violento en dos décadas) en el sexto país más visitado del mundo, ya que la violencia se produce sólo entre bandas criminales, sin afectar a la población civil.

Es por eso que Turquía, aún siendo un Estado autoritario, con policía política y una seguridad pública represiva que garantiza paz social, ha sido desbancado por México, un país muchísimo más violento e inseguro.

Es que al turista le inquieta eso de las “transformaciones”.

Aunque a nosotros nos fascinen.