Por Francisco Garfias

Nada bien pintan las cosas para el PAN en las elecciones de este año. De acuerdo con encuestas, los azules perderán los comicios para gobernador en Baja California y Puebla, dos entidades que llevan años pintadas de azul. La alerta roja está encendida en Avenida Coyoacán.

La fatalidad ayudó a que perdieran Puebla. La trágica muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso, días después de asumir el cargo, cambio la correlación de fuerzas en la entidad.

Hoy por hoy, el morenista Miguel Barbosa encabeza los sondeos tres a uno frente al abanderado del PAN-PRD-MC, Enrique Cárdenas Sánchez.

Me consta que entre los azules hay resignación.

En Baja California tampoco pintan en la elección de gobernador. El panista “Kiko” Vega, actual mandatario, no trae las simpatías de los votantes en el fronterizo estado. Todo apunta a un triunfo amplio del morenista Jaime Bonilla.

Habrá elecciones de diputados en Tamaulipas y de ayuntamientos en Aguascalientes. Allí hay posibilidades de salir más o menos bien librados.

Pero en Durango, ayuntamientos, y en Quintana Roo, diputados, están abajo tres a uno. Marko Cortés, jefe nacional del PAN, puede quedar debilitado después de los mencionados comicios.

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El gobierno de la 4ª T enfrenta un difícil equilibrio: ayudar a Pemex y mantener las cuentas fiscales estables.

En el muy corto plazo, la compañía petrolera más endeudada del mundo (debe 107 mil millones de dólares) tendrá que refinanciar vencimientos de entre 6 y 7 mil millones de dólares, según la SHCP.

Para evitar el nerviosismo en los mercados, se anunció oficialmente que en las próximas semanas se darán a conocer nuevas medidas para sanar la empresa.

El subsecretario Arturo Herrera adelantó que el gobierno federal probablemente usará el Fondo de Estabilización de Ingresos (conocido como FEIP) para una inyección de capital, este año, que podría ascender a 7 mil millones de dólares en ayuda adicional para Pemex.

Un reporte del Grupo Eurasia, especialistas en detectar riesgos para los inversionistas, dice que esa inyección de recursos, enfocada al pago de la mencionada deuda, compra tiempo, pero no resuelve el problema.

“El gobierno había anunciado previamente medidas por un monto de 3.900 millones para ayudar a Pemex, incluida la asignación presupuestaria original, la desgravación fiscal y la monetización de las pensiones”, dice el reporte.

Agrega: “Las reglas del citado FEIP, que tiene 14 mil millones de dólares en reservas, tendrían que cambiar, ya que el propósito actual del fondo es ayudar a las finanzas públicas en caso de un déficit en los ingresos”.

La ayuda adicional podría representar un impulso para las finanzas de Pemex a corto plazo, pero también un riesgo para el fondo de estabilización, ya que los ingresos pudieran verse afectados por un menor crecimiento.

Peor: no estará acompañado por un cambio en la estrategia del gobierno que se enfoque en fortalecer a Pemex a expensas de la participación privada, limitando las oportunidades de inversión y compartiendo la carga de las actividades de Exploración y Producción.