Por
Rubén Cortés.

El gobernador de Campeche, y priista mimado del actual gobierno, pretende ser el próximo presidente del PRI. A Alejandro Moreno, Alito, la Auditoría Superior de la Federación lo señala por el desvío de 234 millones 320 mil 122 pesos en 2017.

En un partido marcado por casos de corrupción, es mala carta de presentación para Moreno el señalamiento de la ASF, la misma que detectó la “estafa maestra” o las irregularidades en la Cuenta Pública de 2016 por 104 mil 241.2 millones de pesos.

No necesita el PRI, en sus horas más bajas en 90 años, un líder aún remotamente ligado a asuntos de dineros confusos. La cruz de la corrupción lo mandó al tercer lugar durante las pasadas elecciones presidenciales.

Un tercer lugar de siete millones 677 mil 180 votos priistas, un millón 51 mil 480 del Verde y 561 mil 193 del Panal: 16.4 por ciento. Para diputados, obtuvo nueve millones 310 mil 523 votos (47 curules) y para el Senado, nueve millones 13 mil 658 (14 escaños).

Y tiene 12 gubernaturas. Un resultado peor que el de 2006, cuando también terminó tercero, aunque gobernaba 17 estados y tenía 33 senadores y 106 diputados.

Pero el PRI trata de recomponerse y tiene otras caras en la contienda, como las excelentes ofertas políticas de la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega y el exrector de la UNAM, José Narro.

Ortega, estimada en las filas priistas desde su época anterior a la gubernatura, tiene el 49 por ciento de las preferencias entre los militantes, según la encuesta de México Elige. Ortega, también es respetada por su valentía y seriedad.

Narro, en cambio, gusta más entre la sociedad en general, en la que México Elige la da una aceptación de 47.2 por ciento, muy superior a la de todos los priistas, en la pregunta de “Quién debe ser el próximo presidente del PRI”.

Es entendible: en población abierta, el nivel de exigencia a un político tiene un diapasón más amplio que entre los militantes de un partido. Y Narro es altamente valorado desde su estupenda labor como rector de nuestra máxima casa de estudios.

Es, también, el aspirante de mayor nivel de instrucción y el que más pegado estuvo siempre al ala progresista del PRI, en la línea de Reyes Heroles, Carpizo, Colosio, y cita frecuentemente a éste en el célebre discurso de “México no quiere aventuras políticas ni saltos al vacío”.

Narro y Ortega son candidatos más refrescantes que Alejandro Moreno hasta tanto no resuelve su tema con la ASF, que generó un daño al erario de 117 millones 160 mil pesos. No es un buen cartel para el llamado Alito.

Menos aún para el PRI.