Por Martín Moreno

+ La estrategia, errática y aldeana

+ La obsesión por ser como Lázaro Cárdenas

(Para escribir esta columna se consultó al doctor Luis Serra, director de la Iniciativa de Energía del Tecnológico de Monterrey y uno de los especialistas del sector energético más reconocidos del país).

De entrada, aclarar:

Estamos a favor de que se combata al huachicoleo. En esta tarea – como lo apunté en mi columna de la semana pasada en SinEmbargoMX-, es plausible que el gobierno de López Obrador haya decidido atacar el robo de gasolina, una de las actividades más lucrativas para el crimen organizado. En ello, apoyarlo.

Pero tampoco podemos cerrar los ojos:

La estrategia de AMLO y de su gobierno – por llamarla de alguna manera-, fue improvisada, errática y cruel. Es insostenible y no dudó en sacrificar a millones de mexicanos al dejarlos sin gasolina, bajo la falacia de que era necesario cerrar los poliductos para descarrilar a los huachicoleros. Falso.

¿Por qué lo afirmamos?

Porque el robo del combustible no solamente se da en los ductos, sino en toda la cadena de valor: en yacimientos, en el transporte y en los centros de almacenamiento, como se detallará líneas abajo.

¿Se pudo haber atacado al huachicoleo sin necesidad de provocar el grave desabasto de gasolina que tiene semiparalizadas a varias ciudades? La respuesta es SÍ.

¿Se cometieron errores graves en Pemex y en la secretaría de Energía que detonaron dicho desabasto? SÍ.

¿Hay mucho de ideologización y dogma en esta medida brutal por parte de AMLO, en su obsesión personal de pasar a la historia como el nuevo Lázaro Cárdenas? SÍ.

Los periodistas tenemos la obligación de consultar a los especialistas en temas complejos como el energético, y después, escribir tal cual, sin jamás tener la intención de quedar bien con absolutamente nadie.

Los fanáticos se ciegan y evaden la realidad, y lo que en estos días vivimos, es una realidad a la que hay que despellejar: se sacrificó por ineficacia gubernamental, inexperiencia, negligencia, y por obsesiones políticas-históricas a millones que, hoy por hoy, siguen sufriendo por el desabasto de gasolina.

Tal cual.

*****

Desmenucemos lo que provocó que se tenga semiparalizados a varios estados. (Basta un botón de muestra: en Guanajuato solamente funcionan 115 de las 600 gasolineras registradas. Fue necesario que ante el abandono del gobierno federal, el gobernador Diego Sinhué Rodríguez gestionara que Texas llegara al rescate, abasteciendo con casi 10 millones de litros de gasolina a la entidad que, tras 11 días de cuasi parálisis, registra pérdidas por 1,200 millones de pesos).

ESTRATEGIA INSOSTENIBLE Y FALSA. No era necesario ni tampoco es sostenible que el gobierno federal cerrara de manera imprudente los ductos para atacar al huachicoleo. ¿Por qué? “Porque el robo del combustible no solamente se da en ductos, sino en toda la cadena de valor: en yacimientos, en el transporte y en los centros de almacenamiento, así que aun abriéndolos hoy y si no se cambia la estrategia, el huachicoleo permanecerá”, explica Serra. Es decir: de poco o nada habría servido sacrificar a millones de mexicanos sin gasolina durante casi dos semanas.

TERMINALES VACÍAS. Error garrafal, que se cerraran los ductos de gasolina sin considerar que 10 de las 75 Terminales de Almacenamiento y Reparto de PEMEX, estuvieran vacías. (Reforma /14- Enero-2019- Sebastián Garrido).

PIPAS INSUFICIENTES Y MÁS CARAS. Falacia, que AMLO asegure que solamente con las pipas se podrá suplir el abasto que se realiza por los ductos de Pemex. Será insuficiente e imposible hacerlo en número, además de oneroso para los bolsillos de los mexicanos, ya que los costos de distribución son mucho más caros vía pipas que a través de los ductos en una proporción considerable.

BUQUES VARADOS. Los 24 buques petroleros estacionados en muelles nacionales, han costado 50 mil dólares diarios que saldrán de nuestros impuestos. Un ritmo despilfarrador de un millón 200 mil dólares por día en promedio tirados a la basura por la ineficacia de nuestro sistema de distribución. Y fueron 11 días. Saquemos cuentas.

SISTEMA DE DETECCIÓN OBSOLETO. El gobierno de AMLO utiliza el Modelo Scada que sirve para el registro del movimiento, más no para detectar el robo de gasolina. De acuerdo a los especialistas, lo primero que se debió haber hecho era cambiar de sistema mediante la digitalización de la cadena de distribución, y en vez de recurrir a la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda o al SAT, haber instalado el sistema denominado “block chain” que se utiliza en Europa con excelentes resultados y que sí funciona para detectar robos e implementando, posteriormente, la estrategia de seguridad en los puntos focalizados. De otra manera, será una estrategia a tontas y locas contra el huachicol.

PÉRDIDAS ECONÓMICAS. AMLO informó la semana pasada que el gobierno ha evitado el robo de gasolina por el equivalente a 2 mil 500 millones de pesos. Bien. Pero tan solo en Guanajuato, las pérdidas son la mitad de esa cifra: 1,200 millones de pesos. Agregar Jalisco, Michoacán, Edomex, Querétaro y Ciudad de México. En la balanza final, seguramente serán más las pérdidas que las ganancias para todos.

*****

¿Por qué tanta improvisación, errores y mentiras?

Hay dos respuestas:

Primera, porque el tema está ideologizado por AMLO. Explicamos: el Presidente tiene una obsesión por simbolismos y personajes históricos, como Zapata – 2019 será su año-, Juárez y Lázaro Cárdenas, y es precisamente con el responsable de la expropiación petrolera en 1938 con quien López Obrador se quiere igualar en la historia. Ese dogma nos está costando caro por la visión aldeana de AMLO y su rechazo a todo lo que desconoce o lo que no entiende. Para AMLO, el escenario ideal no sería que la gasolina regresara a los tanques de millones de autos, sino que decenas de miles de fieles le gritaran ¡gracias, Tata! y desde la plancha del Zócalo le ofrendaran gallinas y cerdos para abonar al gesto heroico. La globalización, la tecnología y la modernidad, es algo que nada más no embona en el actual gobierno.

Segunda, por la ineficacia de escándalo de la secretaria de Energía, Rocío Nahle –exhibida en cadena nacional cuando AMLO le pidió las cifras de importación de gasolina y ella respondió con un patético “no las tengo a la mano”-, que poco entiende de tema y coyuntura, y solo se dedica a echar loas a su líder político; y también, por la inoperatividad e ignorancia del director de Pemex, el ingeniero agrónomo Octavio Romero, quien ha sido una figura decorativa en toda esta crisis. Tanto Nahle como Romero deberían ser removidos de su cargo por el bien del país. Pero eso no ocurrirá ya que, para AMLO, están cumpliendo su labor a la perfección: aplauden muy bien. (Allí quedará para la historia el ridículo del improvisado director de Finanzas de Pemex ante inversionistas en Nueva Yok).

Así, se pudo haber iniciado una lucha preparada, inteligente y certera en contra de los huachicoleros, sin generar desabasto ni afectar a millones de mexicanos.

Pero se optó por el dogma, por la obsesión histórica.

Y allí la mala estrategia.