Que vergüenza

Todo es cuestión de Enfoques y de la Trinchera en que nos encontremos. En la vida existen reglas que debemos de respetar, por el simple y sencillo motivo que ya estaban establecidas, ya que cuando se participa en alguna actividad y se pretende cambiarlas, causamos un corto circuito, pero la situación se convierte en una crisis de niveles desproporcionados cuando impones tu voluntad, simple y sencillamente porque si. Porque yo quiero que el servicio del agua sea gratis, por eso no lo voy a pagar, o bien yo quiero que el juego de beisbol se juegue con mis reglas, no con las ya previamente establecidas, o bien yo quiero gobernar por un periodo más amplio por el que me escogieron. Y en este último caso, habla muy mal de los involucrados cuando a pesar de saber que están mas que fuera de lugar, a toda costa intentan justificar sus acciones.

Los pseudo diputados de todos los partidos políticos que se prestaron a este juego diabólico, en el que se sabe que además de las manos del diablo, estaba metida la cartera del ingeniero, porque el mismo diputado priista, si todavía existe este partido, expreso que estaba siendo presionado para votar a favor de la ampliación del mandato, a cambio de unas cuantas monedas. Pues primero lo vimos muy decidido a denunciar estos hechos y después muy convencido para votar a favor de un fondo para el retiro.

Pero claro que no se quedan atrás los pseudo diputados que bajo las siglas del PAN, vendieron su voluntad y su alma, desde uno que anda muy feliz, porque tendrá nuevo municipio, hasta otra que anda de chula de vacaciones, y una alfanumérica que intenta justificarse con cartitas de amor, o bien al que se le cayeron las torres allá en la coqueta ciudad, pues claro que está muy distraído por andar de conquetin, porque en toda la campana no se vio y ni lo han presentado a la sociedad, pero una vez que ganó su amor decidió volver a hacer de las suyas. Así de lamentable están las cosas. Aquí tres diputados mantuvieron su honorabilidad.

Pero claro que Morena no se queda atrás, porque el diputado suplente que debía presentar la propuesta para cambiar las reglas de la democracia, tuvo miedo y la dignidad para hacerse a un lado, por lo que tuvieron que llamar de ultimo momento al titular de la diputación para que leyera, por cierto bastante mal, la propuesta de violentar la ley. Pensaron en votar en secreto para que nadie supiera quien voto a favor de esta ilegalidad, pero fue tan grande su avaricia, para demostrar que los presentes están con los triunfadores, ya que solo uno del PAN anuló su voto, y los otros 21 se engolosinaron al decir si.

Lo más lamentable es el intento de justificar este atropello en aras de prolongar la gubernatura, al grado que quienes ya están pensando en ocupar un espacio en la próxima administración estatal, han estado celebrando la decisión de pasar de 2 a 3 años. Claro que no lo expresan porque tienen un proyecto por el bien de la niñez y la familia, lo hacen porque es obvio que les agrada la idea de servir al pueblo por un periodo más amplio por el que voto la ciudadanía.

Y ya que hablamos de la decisión popular de que hubiera un cambio en el timón, existen periodistas que cambiaron del revolucionario a la nueva esperanza, con la esperanza de un cambio personal, al grado que lo que antes criticaban hoy lo alaban y justifican, al grado de expresar que “otros lloran como mujeres, lo que no supieron defender como hombres”. Un comentario que demuestra que el fin justifica los medios, porque realmente no se llora por la derrota electoral, lo que lastima es el hecho de imponer su voluntad a toda costa, cueste lo que cueste.

Es una vergüenza que intenten justificar que es por el bien del Estado, cuando está clara violación, la cual ha sido criticada por Tatiana Clouthier de Morena, el mismísimo Fernández Noroña y el propio órgano federal electoral, si el INE. Abrir la puerta a estas prácticas es regresarnos en el túnel del tiempo a las épocas del cacicazgo político, si ese por el que todos se quejaban que hoy pasa, pero que no, eso paso hace 50 años, bajo las reglas de la Ley de Herodes.