Calores perros

by linaresvillamild@gmail.com
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Victor Martínez Ceniceros



Hace miles de años, cuando la temporada de frío había quedado atrás y una estrella brillante podía verse con claridad al amanecer, la gente de ese entonces sabía que, a partir de ese momento, haría mucho calor.



Ese astro era Sirius, y con este, usándolo como la nariz, a alguien con mucha imaginación, se le ocurrió formar, junto a otras tantas estrellas, la constelación de un perro, Canis Maioris, el perro mayor, el grande, el perrote. Sirius es dos veces el tamaño del Sol, además está relativamente cerca de la Tierra, a 8 años luz, por eso, es uno de los astros fáciles de observar a golpe de vista, después de la Luna y Venus.



La antigua creencia popular establecía que, el calor de Sirius, sumado al del Sol, aumentaba los problemas. Los griegos atribuyeron a Sirius, enfermedades, los egipcios lo culparon de inundaciones en el río Nilo. Los romanos lo responsabilizaron, además del calor, de enfermedades y ataques de perros callejeros. Con esa triste tradición, el manual del agricultor británico, del siglo XVIII recomendaba a los hombres alimentarse moderadamente, además de abstenerse de mujeres, para evitar el golpe del Canis.



El uso popular se convierte en ley, así que la constelación de Canis maioris, un concepto astronómico/astrológico, pasó a convertirse en la canícula, un falso fenómeno meteorológico, el de los días más calurosos del año. Para el mundo de habla inglesa, la expresión es Dog days, dog days of summer, los días de los calores perros, del perro calorón.



La presencia notoria de Sirius y la llegada del calor es solo una coincidencia, los presuntos daños del astro, es una correlación ilusoria. Por cierto, debido a la rotación de la tierra y a otros tantos factores, la aparición de la estrella se mueve en el tiempo; hace milenios, ocurría en nuestro equivalente de finales de julio, en la actualidad, es a principios de ese mes, dentro de muchos años, probablemente la canícula se vea en invierno, para entonces, tal vez hablemos de la temporada en la cual, los perros se acurrucan en una lumbrada para no morir de frío.



La canícula no es un fenómeno meteorológico, por más que en Mexicali nos empeñemos en convertirla así, con tal de victimizarnos aún más, porque los astros no inciden en el comportamiento atmosférico, porque la astrología no es una ciencia, aunque sea entretenido leer todos los días los horóscopos.



Lo que sí es un fenómeno meteorológico y debería preocuparnos, es el monzón, la temporada de vientos, responsable en la región, de las tormentas eléctricas repentinas, de los truenos del domingo, de las tormentas desérticas de arena, la humedad excesiva, pero eso no suena tan interesante como la canícula y sus cuarenta días más intensos.

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