Caminito de la escuelavsky

by linaresvillamild@gmail.com
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Por Víctor Martínez Ceniceros

 

En unos días más, millones de niños, iniciarán una aventura escolar diferente. No, no irán a la escuelavsky a ser adoctrinados, sino a la nueva escuela mexicana, una en la cual pasarán de ser alumnos rellena libros, memorizadores, a ser creativos, resolvedores de problemas.

 

Seguramente, el cambio no será fácil, ya que se trata de los mismos docentes, mismos alumnos, mismas instalaciones, pero con un modelo operativo distinto, diseñado para la acción. Los menores se adaptarán rápido, lo complicado será para los profesores, poco acostumbrados desde su etapa de estudiantes universitarios, a la innovación.

 

Pero una educación alternativa es un clamor. La Unesco, en su libro del 2021 “Reimagining our future together: A new social contract for education”, dice, en parte “… algunas de nuestras dificultades provienen de nuestra manera de impartir educación (…) los planes de estudio deberían hacer hincapié en un aprendizaje (…) interdisciplinario, que ayude a los alumnos a acceder a conocimientos y producirlos, y que desarrolle al mismo tiempo su capacidad de criticarlos y aplicarlos”.

 

Los clásicos de la pedagogía, desde hace siglos, siempre apostaron por la exploración del entorno, con clases enfocadas en el alumno, evitando al máximo, las clases-pizarrón, pero la comodidad o el desinterés de los docentes, hizo de sus lecciones pedagógicas universitarias, meras frases inspiradoras, jamás llevadas a la práctica. Jacobo Rousseau, dijo “haced que vuestro alumno atienda a los fenómenos de la naturaleza, y en breve le haréis curioso”.

 

Todo cambio genera desconcierto, tiende a despertar molestias. Las observaciones a los nuevos libros de texto, por más prejuiciosas que sean, resultan útiles, porque la autoridad requiere contrapesos, además, una participación ciudadana constante, es una buena señal, que ayudará a garantizar un proceso formativo libre de dogmas.

 

En términos generales, el contenido de los planes de estudio, plasmados en los libros, sí refleja lo que busca la nueva escuela mexicana: “… que sirvan como instrumentos que integren conocimientos y saberes y así resolver problemas de relevancia social e individual”. A partir de ya, los niños trabajarán en un ambiente inclusivo, igualitario, con pensamiento crítico. Aprenderán matemáticas usando Excel, crearán videos, podcasts, serán entrevistadores, pintarán murales.

 

Será bueno tener paciencia, ser cautos ante las inevitables quejas durante las primeras semanas de clase del ciclo 23/24, porque estamos ante un ajuste, en teoría, radicalmente opuesto, pero prometedor. Confiemos en que los docentes, sabrán utilizar su libertad de cátedra con criterio, para reordenar contenidos, para ajustarlos a nuestra realidad. Por cierto, a ver para cuándo, las universidades públicas se ponen las pilas y siguen este ejemplo, que mucha falta les hace.

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