Por Pablo Hiriart

Cuando la nueva administración anunció su ofensiva contra “el neoliberalismo”, pensamos que se iba a librar una batalla ideológica interesante sobre el destino del país. Podían salir buenas ideas para atender efectos despiadados de un sistema en el que no tienen cabida millones de seres humanos.

Gran decepción. Los que llegaron al poder el 1 de diciembre no traen nada, más que retórica populachera con olor a naftalina.

Lo que han demostrado hasta ahora es que son asombrosamente ignorantes.

El país no se ha caído en 80 días gracias a la sensatez y firmeza en una secretaría de Estado, y a las sólidas bases económicas que recibieron de la administración pasada.

Para el presidente, lo que estamos viendo es “toda una campaña en contra del Conacyt”. Una resistencia de las mafias de los organismos autónomos. Y él no va a permitir “el amiguismo, influyentismo, nepotismo, ninguna de esas lacras de la política”.

Suena bien la intención, pero sus subalternos hacen exactamente lo contrario.

¿Actúan así por mala fe? Tal vez no. Lo más probable es que sea ignorancia y porque no tienen gente preparada en casi ninguno de los quehaceres del gobierno.

Quieren incondicionales, y no gente que sepa.

Como subdirectora de Asuntos de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, de Conacyt, pusieron a una diseñadora de modas.

En la secretaría Administrativa del Fondo Sectorial Conacyt-Secretaria de Energía, pusieron a una persona que sólo llegó hasta la secundaria, pero fue diputada federal de Morena (2015-2018).

Con ese equipo la directora de Conacyt busca llevar a cabo el proyecto que la cuarta transformación tiene para la investigación y el desarrollo de la ciencia en el país: frenar “la imposición de la lógica neoliberal en el ámbito científico tecnológico”, de acuerdo con su Plan de Reestructuración Estratégica de Conacyt.

Puro rollo ceceachero.

Las cuatro ternas para llenar las vacantes en la Comisión Reguladora de Energía (CRE) hablan de la escalofriante pobreza de cuadros del actual gobierno. O el desdén por el conocimiento. No saben nada.

A Guadalupe Escalante, propuesta en una terna para ese organismo, los senadores le pidieron decir qué es la CRE. “Todo mundo sabemos que es un órgano regulador, pero como no tenemos el alcance total de lo que significa, yo me encontré una definición en internet que me gustó mucho. Se las voy a leer”, y la leyó, nos cuenta la espléndida crónica de Andrea Becerril y Víctor Ballinas, en La Jornada del viernes 15.

Dijo no tener datos sobre energías fósiles, y a una pregunta sobre las nuevas pipas compradas para Pemex, que no cumplen con la Norma Oficial Mexicana, la aspirante “balbuceó”, narran Becerril y Ballinas: “Son para aquí, para México”.

Edmundo Sánchez Aguilar, candidato mandado por la Presidencia de la República en las ternas para la CRE, no tiene los cinco años de experiencia en el sector energético que se requieren para el puesto, pero reviró desafiante al senador que se lo dijo:

“Si usted conoce a alguien que tenga más conocimiento del sector energético de este país, preséntemelo. ¡Ya veremos de qué cuero salen más correas!”.

A Ángel Carrizales, también propuesto por la Presidencia, le preguntaron qué es el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace). Contestó el candidato a un asiento en la CRE: “No me considero tan experto en el tema; desconozco qué es el Cenace”.

Otro de los propuestos, Jorge Anaya, fue consultado si sabía que era un CEL (Certificado de Energías Limpias), a lo que respondió:

“Ahí sí le voy a ser honesto, porque estamos aquí en términos de honestidad. ¿Qué es una CEL? Este es un cel”, y enseñó su teléfono celular.

Obviamente estos aspirantes no llegaron a su comparecencia en el Senado, enviados por la Presidencia de la República y recomendados por quién sabe quién, porque tengan conocimientos de la delicada materia que pretenden regular.

Fueron ahí por amiguismo, compadrazgo, y porque son incondicionales de Morena.

Al Conacyt no mandaron a personas calificadas, como advirtió la jefe de Gobierno Claudia Sheinbaum –que sí es una científica– al referirse a uno de estos casos, sino a comadres cuyo mérito es ser incondicional de quien las recomendó en Morena.

En esas manos estamos en dos ramas estratégicas para el país: la energética y la ciencia.

Pronto veremos las consecuencias.