El Consejo Coordinador Empresarial de Mexicali, presidido por Rodrigo Llantada Ávila emitió un posicionamiento sobre las decisiones tomadas este lunes por la noche por el Congreso del Estado:

Dos cosas destacan de lo ocurrido en el Congreso del Estado este lunes por la noche.

Una de ellas, es la notable intención de una legislatura por modificar el rumbo del Estado, sin ningún tipo de preocupación, se aprueba un nombramiento tan delicado y de tanta importancia, se toma protesta a una persona para el cargo de Auditor Superior del Estado, de una forma gris, sin el respaldo ciudadano y claro, brincandose la ley.

Tal pareciera que se trata de un Auditor carnal, el nombramiento del titular del órgano que fiscaliza las cuentas gubernamentales debería darse de forma transparente, indiscutible, y no como resultó en esta sesión extraordinaria de los legisladores, donde quienes dicen representarnos han dejado de lado las mejores prácticas en esto tan sensible, en un nombramiento que requiere cuidado de la transparencia y de la metodología para evaluar a los perfiles y respaldar a quel que sea el mejor resultante
de un proceso meritorio.

Por otra parte, en la oscuridad de la noche y dando una enorme sorpresa a Baja
California, se modifica nuestra Constitución. Las y los diputados están demostrando que si una norma no les conviene, esta puede modificarse en cualquier momento y sin necesidad de tomar en cuenta la enorme incertidumbre social y política que esto genera.

Si quienes nos representan actúan sin pensar en el Estado de Derecho y en la cultura de la legalidad, si modifican las políticas y leyes solo porque pueden, ¿qué podemos esperar del resto de la sociedad? Ellos nos representan y de alguna forma son parte de nuestra comunidad, están en el Poder hoy y mañana no estarán.

La clase política ha dejado mucho que desear en muchas ocasiones durante esta legislatura y este gobierno del Estado, definitivamente falta mucho por hacer, falta mucho por empujar para lograr que todos seamos ciudadanos honestos con verdadero respeto de las leyes, cuidando de todo aquello que facilita nuestra convivencia y con aprecio real por Baja California.

No puede haber retroactividad en un hecho consumado, no se puede modificar de forma posterior algo que cambie el sentido de un hecho que se ha dado con
anterioridad.

La Constitución y las leyes están hechas para guardar nuestros derechos, para dar certeza de la forma en la que debemos conducirnos, esas normas que nos rigen son las que nos dan la tranquilidad de que nuestros derechos están garantizados.

Pero con esto, esa garantía se ve violentada, la ciudadanía vota algo el 2 de junio y esperan legalidad al respecto, la sociedad busca que las condiciones dadas se acepten y respeten, que se tenga un especial cuidado por el Estado de Derecho.

No es la primera vez que se intenta esta modificación, en dos ocasiones anteriores distintos actores políticos se ampararon en este sentido, y en ambas ocasiones dichas solicitudes fueron devueltas por la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal, de llegar a este punto nuevamente, se apelará a la justicia federal para que resuelvan apegados a la norma y a los buenos principios.

Si antes las condiciones no podían modificarse a mitad de la elección, mucho menos pueden cambiarse las reglas de un juego que ha concluido. Esto debe llevarnos a la reflexión de lo frágil que siguen siendo nuestras instituciones y de lo separados que se encuentran los tomadores de decisiones del interés común.

Si cambian algo tan delicado como un gubernatura, pueden cambiar lo que quieran en cualquier momento, eso nos deja desprotegidos a los bajacalifornianos frente a una circunstancia adversa.

Queda el apelar porque los ayuntamientos hagan lo propio y reconsideren lo
acontecido, de forma que busquen privilegiar el derecho ciudadano a tener solidez en sus representantes, sin quebrantos de último momento y que, bajo ninguna circunstancia se presten a dar golpes de timón, esto va más allá de la discusión por los 2 o 5 años de un gobierno, esto refleja la indefensión que tenemos como sociedad ante un grupo político que ha dejado de lado las luchas ciudadanas.

Estamos, desde distintas trincheras buscando un cambio, apuntando hacia
compromisos y esfuerzos de todos y para todos, queremos un mejor Estado y queremos vivir en democracia y con legalidad, que lo que diga el pueblo se respete.

El problema no es modificar la Constitución, el problema son los tiempos en los que se hace, son las formas, en especial la falta de respeto por una sociedad que votó sabiendo que tendría un gobierno por un periodo de dos años.

Es inevitable el señalar con toda claridad que, la vida democrática que tanto perseguimos, no puede lograrse
por medio de imposiciones disfrazadas.