Por Rubén Cortés

Alejandro Solalinde se toma un capuchino de treinta pesos y deja cincuenta de propina. Así arranca una crónica elogiosa de Gatopardo al cura de Ixtepec. Pero esa gran propina únicamente habla de la lana que maneja Solalinde: de ONGs internacionales, sociedades, grupos…

Tanta (y hasta inmuebles), para su organización civil Hermanos en el camino que, en poco tiempo, el curita de pueblo se convirtió en una de las figuras más influyentes en la política mexicana. Y en viajero frecuente a medio mundo, con todo pagado.

Y se colgó de la 4T, sin saber que la 4T lo aceptaba, como a tantos, sólo para que la ayudara a ganar. Ayer, el presidente quitó el dinero a las organizaciones de ayuda a migrantes: Solalinde no podrá dejar casi 200 por ciento de propina por un capuchino.

El presidente anunció que, por distorsiones en el manejo de los recursos que recibían organizaciones no gubernamentales dedicadas al apoyo a migrantes, el gobierno asumirá la atención a los indocumentados en el país.

Aunque el Estado mexicano nunca apoyó con dinero a Hermanos en el camino, el padre reaccionó como le hubieran dado una patada en los bolsillos. Le respondió al mandatario:

Valdría la pena que el Presidente Andrés Manuel explicara a qué albergues de migrantes se refirió al hablar de lucro, porque, la mayoría no recibe fondos federales, sino internacionales. Otros, como Hermanos en el Camino recibimos excedentes perecederos del mercado de abastos.

Antes, Solalinde había acusado en Proceso al canciller de haber colocado al presidente en un “callejón sin salida”, durante las negociaciones migratorias que convirtieron a México en sala de espera de Estados Unidos en nuestra frontera norte y en martillo de los migrantes en la sur.

Algo curioso porque, cuando Ebrard regresó de las conversaciones en Estados Unidos, Solalinde fue a aplaudirlo hasta que se le enrojecieron las manos en la verbena de Tijuana que organizó el gobierno mexicano para festejar el acuerdo. Y dijo que:

México no dará la espalda a los migrantes centroamericanos. Hoy tenemos la oportunidad no sólo de expresar de palabra nuestra adhesión a un gran presidente. No se podrá hablar de una nación transformadora si no es a través de las buenas relaciones.

Sin embargo, casi al bajarse de la tribuna dijo que “Ebrard tuvo todo para tomar el camino de la dignidad de México, pero en aras de ese 5 por ciento traicionó la tradición de México y lo más triste, empezaron a deportar niños, niñas, mujeres”.

Caray: pudo decírselo a Ebrard en la cara. Pero el padre se acordó de su talante opositor de antaño sólo hasta que el presidente ayer…

Le quitó el control de la atención a los migrantes.