El echaleganismo

by linaresvillamild@gmail.com
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Por Víctor Martínez Ceniceros




Ahora que la realeza de Hollywood, teme perder su chamba a manos de la inteligencia artificial, tal vez debamos decirles que no hay motivo de preocupación, total, solo es cosa de echarle muchas ganas, para salir adelante.



Pero no, cuando el poderoso siente miedo, entonces sí es el momento indicado de tomar en serio el peligro, cuando hablar de inequidad, o abuso de los capitalistas, deja de ser un discurso comunista, y pasa a convertirse en un acto de humanidad.



La situación de los actores/guionistas en Estados Unidos, habrá de resolverse de alguna forma, es una lástima no poder decir lo mismo sobre el presente de millones de mexicanos, quienes serán castigados, por otros tantos, acusándolos de faltos de intensidad.



Existe una realidad indiscutible: En Mexicali hay personas que solo ocupan nacer para tener éxito, porque el camino está libre y su futuro asegurado, mientras otros, la mayoría, deberá buscar la manera de sobrevivir, y en una de esas, a la mejor gozarán con un golpe de suerte. Ellos no tendrán la atención mediática sensiblera.



El problema es que la narrativa del éxito la determina esa minoría, la del poder económico, la cual, por supuesto no tiene la culpa de haber nacido en un espacio lleno de privilegios, pero de lo que sí es responsable, es de simplificar las condiciones necesarias para ganar mucho dinero, para ser triunfador.



El echaleganismo, es la filosofía de vida que liga a los triunfos solo con echarle ganas, entre más, mejor, luego, bajo esa creencia, toda aquella persona sumida en la pobreza, se encuentra en esa condición por falta de ganas. El pobre es pobre, porque quiere.



Ni siquiera hace falta hablar de cifras, ni exponer estudios científicos, porque la realidad es demoledora. Si todo fuera cuestión de ganas, qué le decimos a los madrugadores que atiborran los camiones para ir a las fábricas, o a los miles de estudiantes, o esos egresados, llenos de esperanzas frustradas.



A ellos no podemos culparlos de falta de ganas, porque eso sería una mentada de madre, a ellos debemos apoyarlos, aligerándoles la carga, haciéndoles ver a todos, que la suerte, los privilegios, el entorno, la genética, juegan un papel importante.



A quienes les molestan los apoyos gubernamentales, acusándolos de ser una herramienta manipuladora, con fines electoreros, deberían preocuparse por la gente, algunos de ellos sus empleados, por brindar salarios dignos, tratos cordiales y no acusarlos de flojos, deshonestos, ladrones, faltos de ganas. Háganlo, aunque no les nazca del corazón, eso sería un buen comienzo.

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