Por primera vez desde que Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia, hace tres mandatos, el dirigente encara el año electoral más ajustado con la candidatura del historiador y expresidente, Carlos Mesa, quien se encuentra a la par de intención de voto (32.3% contra 27%), según un sondeo difundido por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) el jueves pasado.

Mesa busca quitar a Morales de la Presidencia, tras 13 años en el poder, él es para Bolivia, lo que Juan Guaidó para Venezuela. Ambos buscan la alternancia en sus países contra el llamado Eje Bolivariano.

Para ser proclamado vencedor en primera vuelta, un candidato tiene que obtener más de 50% de los votos o alcanzar 40% con 10 puntos de ventaja sobre el segundo lugar; en caso contrario, los dos más votados deben ir a segunda vuelta.

En el caso de que esto último ocurra, se prevé que Morales, del partido Movimiento al Socialismo (MAS) ganaría con 47% de sufragios; Mesa se quedaría con un 39%.

De acuerdo con Ipsos, MAS gana en Tarija, Potosí, Oruro, La Paz, Cochabamba, Beni y Pando. En Chuquisaca gana Mesa.

El votante indeciso llega a 8%, mientras que el voto nulo a 3%, el blanco a 1% y la opción de ninguno a 5%.

Carlos Mesa, el principal contrincante, ejerció la vicepresidencia entre agosto de 2002 y octubre de 2003 y desde esta fecha hasta su renuncia en junio de 2005, fue presidente del país. Además, fue el portavoz de La Paz en la demanda marítima contra Chile, finalmente rechazada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Actualmente representa al partido Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), que hizo alianza con Comunidad Ciudadana. Una fracción del FRI anunció en abril su alejamiento del partido opositor; disidentes decidieron apoyar al candidato Óscar Ortiz de la alianza Bolivia dice no.

El portavoz, Felipe Fernández, dijo que la salida del bloque Generación Maya alejará del FRI a políticos jóvenes, profesionales y trabajadores que esperaban formar parte de una nueva estructura y alternativa electoral.

Analistas estiman que Mesa es el único político que puede aglutinar a toda la oposición contra Morales.

En tanto, Evo va perdiendo el apoyo de la base indígena que en algún momento catapultó para ganar las elecciones, pues no ven que sus intereses se enfoquen en las comunidades.

El año pasado, un sindicato de cocaleros de la región Yungas expresó su respaldo a Mesa, tras el arresto de uno de los líderes, a quien se acusó de haber planeado una emboscada en la que murió un soldado.

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica realizó un estudio cuantitativo (agosto 2019) en el que demuestra que 54% los bolivianos considera que Evo Morales tiene una imagen buena, la evaluación positiva de su gestión es del 72%.

En el caso de Mesa, éste ha sido involucrado en pagos de sobornos de Odebrecht.

 

Con información de heraldodemexico.com.mx