Los “gutmmensch

Hace unos días, un misionero bonachón con su autoconfianza fortalecida
por la fe en el Señor, se aventuró a ingresar a una de las últimas
tribus neolíticas: Fue cocido a punta de flechazos sin darle
oportunidad de compartir la buena nueva.

El joven John Allen Chau convenció a un pescador para que lo acercara
a la isla Sentinel (ubicada cerca de la India) donde reside una tribu
que emigró desde África hace miles de años. Sus moradores nunca han
tenido contacto con la “modernidad”, sin embargo reciben protección
del gobierno hindú con el fin de preservar su cultura pero también la
salud ya que su sistema inmunológico no conoce ninguno de nuestros
virus.

Con su biblia a prueba de agua (hojas plastificadas) Chau llegó en una
canoa hasta la playa y apenas tocó orilla, fue recibido a gritos por
miembros de la tribu empuñando flechas; asustado, el fuereño respondió
a voz alzada: “Soy John, los quiero y Jesús los ama”, al mismo tiempo
que huía hacia alta mar, remando con tanta fuerza como nunca antes lo
había hecho.

El necio evangelista purificador de pecados, cometió uno muy grande:
Regresar, asumiendo que la bondad está por encima del mecanismo
intuitivo de protección comunitaria. “Señor, ¿son acaso ellos, la
última fortaleza de Satanás? ¿Qué los hace tan hostiles?” se preguntó
tras una serie de agresiones recibidas, incluida la de un niño que
impactó una flecha justo en la biblia.

Chau sobrevivió a un ambiente hostil al menos dos días, en los que se
daba tiempo para escribir sus experiencias, lo que terminó por ser un
documento de trece hojas, que entregó al pescador de su confianza, a
quien le dijo que pensaba quedarse al menos una noche más, por lo que
le pidió que se retirara. A la mañana siguiente, el amigo lanchero se
acercó a prudente distancia, en el momento preciso en que un grupo de
isleños arrastraba con una cuerda, el cadáver del iluso aspirante a
pastor…

Si me tienes que machacar algo para que lo tenga siempre en mente,
significa que no está en mi ADN y nunca estará: Somos xenófobos,
intolerantes, desconfiados de quien es distinto, porque eso nos sirvió
para sobrevivir. Si no reconocemos este precepto evolutivo, entonces
seguiremos empantanados, lamiéndonos las heridas con cursis e inútiles
mensajes aleccionadores que solo agravan un conflicto.

Gutmensch es una palabra usada en Alemania de forma sarcástica, para
referirse a una persona ingenua que cree poseer un alto sentido de
superioridad moral por lo que considera que todo problema requiere de
su intervención. Un gutmensch se dedica a hacer el bien, participando
en lo que se pueda resolver, enarbolando la bandera de la corrección
política.

Ante el rechazo de una buena parte de la chusmacracia al éxodo de
centroamericanos, hizo su aparición la versión cachanilla de los
gutmensch, personas que fueron solo una vez a un albergue a entregar
despensas, se tomaron fotografías con los niños ahí presentes, luego
publicaron comentarios destacando la bondad de la humanidad. Esto se
va a poner peor.