Se dice de mí…

“Podrán decir, podrán hablar y murmurar y rebuznar…Se dicen muchas
cosas, mas si el bulto no interesa ¿por qué pierden la cabeza
ocupándose de mí?” Se dice de mí. Tango de Ivo Pelay

Un sector de la prensa mexicalense, muere de ganas por noticiar sobre
la vida sentimental de la alcaldesa electa, así que por su salud
emocional, la de todos sus cercanos y la estabilidad de su tarea
gubernativa, lo primero que debe hacer Marina del Pilar es aceptar que
eso será inevitable.

Que la vida de la muchacha guapa, madre soltera, trabajadora del
Congreso del Estado, resultaba intrascendente porque era prácticamente
una desconocida. Pero en cambio hoy, debe reconocer algo que podría
serle útil: El cotilleo no es tanto por su persona, sino por el
alcance del cargo que asumirá, porque cuando deje de participar en
política nadie reparará en ella ni en su proceder.

Mientras tanto le conviene admitir que por más privada que sea la vida
de un político, la prensa siempre buscará algún resquicio para colarse
y luego justificar la razón de porqué, algo que por calidad
periodística debería formar parte de las revistas rosas del corazón,
merece un espacio en los análisis de información política.

También debe saber que aunque el chisme suele ser molesto (no en balde
el término deriva del latín que se usaba para nombrar a la chinche)
tuvo una función muy importante en el proceso evolutivo del humano.
Fue útil para que los más jóvenes e inexpertos fueran capaces de
adaptarse al entorno al alertarlos sobre personas o hechos que debían
evitar (“Gossip in Evolutionary Perspective”, un estudio de la
Universidad de Liverpool), por lo tanto jamás podrá evitarlo y mucho
menos eliminarlo por más presión que ejerza sobre la prensa.

Sus asesores deberían hacerle ver que si bien el chisme es inevitable,
tampoco es muy sano dar pie a que los ojos de la prensa estén alertas.
Ella podrá hacer de su vida privada un papalote, tener una relación de
pareja con quien quiera, pero colocar a dicha persona en un cargo
público por más honorario que éste sea, es una ocurrencia
desafortunada. Si bien el nepotismo es, al igual que el chisme, un
rasgo evolutivo, está legalmente prohibido simplemente porque
representa una injusticia para miles de personas talentosas, que no
tienen la suerte de ser cercanas al poderoso.

El principal error que cometerá es escudarse en la supuesta envidia
que le tendrán sus enemigos políticos. Deberá acostumbrarse a que un
día sí y al otro también, recibirá críticas –muchas de ellas injustas
o sin sustento- que tendrán en las redes sociales su caja de
resonancia. Que por si fuera poco, aquello que le representó una
ventaja competitiva en campaña, ser mujer, ahora puede volverse en su
contra. Debe enfocarse en su trabajo, porque son muchos los
compromisos de campaña y dos años se pasan volando.