Adiós Kiko

El imaginario colectivo es lo que perdura en la mente de la comunidad; es un concepto sin necesidad de ser probado; no acepta explicaciones formales, se resiste a la evidencia, una vez instalado en la psique jamás cambiará. Por ejemplo: Kiko Vega es el peor gobernador en la historia bajacaliforniana.

Quizá los indicadores de cada una de las dependencias digan lo contrario, tal vez una revisión minuciosa entre los dichos y los hechos muestre una tendencia diferente, probablemente si supiéramos más sobre otros políticos; el caso actual quedaría pequeño, pero nada de eso servirá para modificar la percepción porque el veredicto popular ha dictado sentencia reprobatoria e inapelable.

A finales del 2016 e inicios del 17, la situación sociopolítica bajacaliforniana hasta ese entonces tranquila comenzó a cambiar por factores como la aprobación de una Ley del Agua que despertó sospechas acerca de la privatización del suministro, el cobro por nuevas placas para los vehículos, sumado al incremento en el costo de la gasolina. Esto último decidido a nivel federal.

Entonces todo empezó a desmoronarse para el gobernador Vega, quien mostró junto a su equipo no estar a la altura para trabajar desde la adversidad…

Somos una entidad tan joven que existen miles de personas adultas mayores, quienes conocieron y conocen de alguna u otra forma el trabajo de todos los gobernadores del Estado Libre y Soberano de Baja California. Ellos pueden dar fe acerca de algunas casualidades curiosas, como el hecho de que priístas y panistas se han dividido casi en partes iguales la gobernación durante 66 años. También que el último de sus respectivos Gobernadores electos ha terminado su período en medio de la polémica.

Trece personas ya sea de forma interina, sustituta o convencional (electos por el voto popular), han encabezado la tarea política del Estado. En la mayoría de los casos el imaginario colectivo ha sido benévolo; en otros indiferente o castigador:

Braulio Maldonado Sández siempre cargará con el estigma de su grupo policíaco conocido como “Los Chemitas”. Eligio Esquivel Méndez es recordado por su forma peculiar de morir. Raúl Sánchez Díaz-Martell y su discreción. Milton Castellanos Everardo, el gobernador constructor, siempre de la mano del presidente Luis Echeverría. Roberto de la Madrid Romandía y su frivolidad fortalecida por su cercanía con José López Portillo. Xicoténcatl Leyva Mortera, el último de los gobernadores priístas, con un quinquenio sumido en el desorden por excesos personales.

Óscar Baylón Chacón y la urgencia por recuperar al PRI de la debacle. Ernesto Ruffo Appel, el primer gobernador de oposición y su laboratorio político. Héctor Terán Terán, el caballero de la política. Alejandro González Alcocer, la prueba viviente de que la suerte existe. Eugenio Elorduy Walther y su obsesión por trascender. José Guadalupe Osuna Millán, el moderado. Kiko y sus polémicas llegaron a su fin. Adiós.