Por Eliott Valdez Montaño

Este fin de semana, el Partido Revolucionario Institucional llevó a cabo su proceso interno de elección de candidatos a la gubernatura y a las alcaldías de Baja California, proceso del cual salieron victoriosos Enrique Acosta Fregoso y Guadalupe Gutiérrez Fregoso, en el caso de la presidencia municipal de Mexicali, respectivamente.

Pero, parece ser que el otrora “partidazo” no ha dejado de lado las prácticas insalubres dentro de su elección interna, parece que no ha entendido que precisamente el “carrusel”, la “movilización”, el “voto corporativo”, junto con malas acciones de gobierno, han tenido consecuencias como la pésima percepción por parte de la ciudadanía y los malos resultados que han tenido en los últimos procesos electorales.

Vayamos por partes: de lo positivo, vale la pena destacar que, frente a aquellos que prefirieron dejar el barco hundido, traicionaron sus principios y se vendieron al mejor postor con el partido de moda, en este caso Morena, hubo otros que mantuvieron su lealtad al PRI y decidieron participar a pesar de todo: Nancy Sánchez, Enrique Acosta, Rafael García, Víctor Galicia y Héctor Suárez, y demás aspirantes o preaspirantes a alcaldías o diputaciones locales, que independientemente de la situación, decidieron seguir con el partido, aunque se encuentre en ruinas.

Pero esto es lo único positivo que se puede reconocer, porque desde un punto de vista personal, fue innecesario que el líder estatal del PRI y dirigente del SITATYR, David Ruvalcaba, “echara mano” de trabajadores de una empresa de telecomunicaciones para que de manera masiva fueran a votar, presuntamente por Enrique Acosta Fregoso, lo cual era evidente, dadas las diferencias existentes entre Ruvalcaba y Nancy Sánchez.

Con lo visto ayer tanto en Tijuana como en Mexicali, se dio muestra de que el PRI nunca va a entender que mientras mantenga sus prácticas electorales ilegales que le dieron poder hace muchos años, lo único que va a provocar es que se hunda más.

La verdad, este 2019 no se espera un futuro promisorio para el tricolor; conservar su registro será un logro, una hazaña; alguna regiduría o diputación local por ahí, pero no pasará de eso, mucho menos si se mantiene como un partido que no entiende que la gente le dio la espalda y con triquiñuelas como las vistas este sábado quiere recuperar la confianza.