¿Es el muro la solución?

En esta semana que concluyó se destacó la noticia de una informal charla telefónica que sostuvieron el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump y el Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Obviamente la charla fue privada y se supo de ella porque el señor Trump, muy a su estilo, lo publicó en su cuenta personal de Twitter: “Acabo de hablar con el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador de México. Gran llamada, vamos a trabajar bien juntos”. Fin del mensaje.

Aunque el texto es parco, muestra un mensaje positivo para relación futura de ambos países, que comparten 3,185 kilómetros de frontera, desde Tijuana, Baja California de este lado e Imperial Beach en California, hasta Matamoros, Tamaulipas y Cameron en Texas.

La gran duda que persiste en todos los sectores, en ambos países, es si será el tema del muro de Trump uno de los principales obstáculos para que la relación bilateral se vea empañada por decisiones unilaterales.

En diversos análisis de expertos, pero también de muchos sectores de la sociedad mexicana se observa una amenaza que representa tanto para convivencia de dos países vecinos, como para la economía de ciudades tanto de uno como del otro lado de la frontera, la existencia de este muro.

Por ello es importante revisar la historia en cuanto a los proyectos y las decisiones unilaterales siempre, del gobierno estadounidense para llevar a cabo esta realidad que hoy se presenta como una pesadilla.

La visión gubernamental de los norteamericanos es que la edificación de estas estructuras representa una solución a
la inmigración ilegal y es por ello que estos argumentos son mantenidos por candidatos políticos con miras a recabar votos en procesos electorales. Hay que recordar que esto del muro –y que México lo pague- fue uno de los temas torales de la campaña de Donald.

Sin embargo, las mismas investigaciones no arrojan evidencia alguna de que estas barreras hayan disminuido de manera sustancial el número de inmigrantes indocumentados hacia los Estados Unidos.

Las investigaciones académicas proyectan en cambio, que los muros han provocado un incremento importante en la muerte de inmigrantes cuando estos tratan de ingresar al país vecino de manera ilegal y además también se ha demostrado que estas barreras representan un serio problema para las poblaciones de vida silvestre.

Ha quedado demostrado pues, que esto de construir murallas ha sido una acción de fuerza inútil en lo que se refiere a resolver el problema migratorio y en cambio está debidamente comprobado que su construcción no disminuyó el cruce de indocumentados a Estados Unidos, pero sí los desvió hacia zonas más remotas y peligrosas, alejados de áreas urbanas con el consecuente incremento de vidas humanas, que a las autoridades norteamericanas no les preocupa y a las mexicanas, pues no les alcanza ni la visión ni los recursos para evitarlo.