Y todavía faltan cien días….(1)

Estimado Señor Director

Si bien es cierto que faltan 100 días, para que Andrés Manuel López Obrador, se convierta en Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en los más de 50 que han pasado desde el 1 de julio, está actuado en algunos casos como si ya hubiera protestado el cargo, con el consiguiente descontrol que esto ocasiona, como en los foros sobre la paz y la concordia, o creando confusión especialmente en el caso de la consulta popular sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

De acuerdo con diversas notas publicadas en medios de comunicación, la cancelación del Nuevo Aeropuerto, que lleva un avance del 40% de su construcción, traería como consecuencia la contracción del comercio exterior y de inversiones; limitación de importaciones y exportaciones de diversos productos, baja en el arribo de turistas, independientemente de otra serie de factores negativos.

Ante la disyuntiva de cancelar la obra o construir dos pistas en la Base Aérea Militar de Santa Lucia y que el actual aeropuerto continúe operando, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en un punto de acuerdo aprobado, llegó a la siguiente conclusión:

“Esta decisión no puede ser política”

Y creo que todos estamos de acuerdo, en que la decisión debe ser técnica y no sujeta a una votación de personas que no sabemos ni tenemos la suficiente información para decidir un asunto de enorme trascendencia para el país, donde está en juego una multimillonaria inversión en dólares.

En mi particular punto de vista, después de que el despacho internacional MITRE, afirma en un informe presentado por el propio equipo de López Obrador, que es inviable la operación de los dos aeropuertos, lo cual constituye un argumento más que suficiente para retirar esa propuesta, pero el equipo de AMLO quiere seguir adelante, sin embargo, existen otros razonamientos económicos para reforzar esa decisión:

Cuál sería el costo de la infraestructura necesaria para una comunicación vial a esa zona y adicionalmente el costo que tendría una nueva terminal aérea en ese lugar; Cuanto cuesta reubicar las tres mil familias de los militares que habitan en ese lugar; Donde se ubicaría la base que alberga el equipo humano y mecánico, utilizado para la implementación del Plan DN-3, que actualmente se asienta en Santa Lucia.

Tampoco se habla del costo de mantenimiento de las actuales terminales. En la 1 llueve más adentro que afuera del inmueble y en la 2 no encuentran la forma de parar su hundimiento, independientemente de la saturación que existe, ya que teóricamente deben recibir 30 millones de pasajeros al año, pero actualmente reciben 40 millones en ambas terminales, ocasionando demoras en llegadas y salidas de las aeronaves.

El equipo de Andrés Manuel López Obrador dijo que parar las obras en Texcoco tendría un costo de 100 mil millones de pesos, pero no menciona la pérdida de 70 mil empleos directos y 450 mil plazas que daría el nuevo aeropuerto funcionando, aunado a que se tendrían que pagar penas convencionales establecidas en los contratos.

A eso súmele las implicaciones crediticias negativas para el sector aeroportuario mexicano en general y una caída de la confianza de los inversionistas extranjeros, así como menores flujos de inversión en toda la República.

Por si todo lo anterior fuera poco, la pretensión de hacer una consulta popular en la última semana mes de octubre, sin importar las conclusiones de los expertos en la materia, constitucionalmente no es factible, porque no reúne los requisitos marcados en el artículo 35 de la Carta Magna, que entre otras cosas dice que debe ser el mismo día de la jornada electoral federal y organizado por el Instituto Nacional Electoral.

En caso de que se persista en ese ejercicio, ¿Cuál sería el costo? Tomemos como base que el presupuesto del INE para organizar tres elecciones federales en 2018, sin sumar los recursos para partidos, fue de 7 mil millones de pesos, 2 mil 300 millones por cada elección y el tiempo de preparación fue de varios meses, para tratar de convencer la posible participación de los 89 millones de electores en lista nominal, pero para que el resultado sea vinculatorio para las autoridades competentes, la participación total deberá corresponder al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores.

Como dudo que estos trámites se puedan cumplir, porque no hay tiempo, ni dinero y menos cumplimiento constitucional, no quedará más remedio que nos citen a las plazas públicas de todo el país, para decidir a mano alzada, y SIN CONOCIMIENTO DE CAUSA, sobre el destino del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
Total: Así evado mi responsabilidad, me lavo las manos y le echo la culpa al “pueblo sabio” del resultado de este espinoso asunto.

Un saludo
jesusvictorf@yahoo.com