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WASHINGTON (EFE) – Estados Unidos denunció este lunes ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) a la Unión Europea, México, Canadá, China y Turquía por la aplicación de aranceles a sus exportaciones en respuesta a los gravámenes impuestos por Washington a las importaciones de aluminio y acero.

Estas quejas han sido presentadas de manera independiente y formal ante el organismo mundial por considerar que las medidas arancelarias de esas cinco economías son “ilegales”, a diferencia de los gravámenes impuestos por la Casa Blanca, que responden a una cuestión de “seguridad nacional”, aseguró en un comunicado el Departamento de Comercio.

“Las acciones tomadas por el presidente (de Estados Unidos, Donald Trump) están plenamente legitimadas y justificadas dentro de la legislación estadounidense y de las normas de comercio internacional”, sostuvo el responsable de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, citado en la nota.

En los últimos meses, Trump ha elevado la tensión comercial con países y regiones consideradas socios de Estados Unidos, como la propia UE, Canadá y México, especialmente en materia comercial.

De hecho, el gobierno estadounidense decidió poner fin en junio a la exención a los aranceles al acero y al aluminio procedentes de la UE, Canadá y México, un movimiento que fue respondido con medidas similares por parte de los gobiernos de esas regiones.

La decisión de Washington este lunes coincide con la denuncia formal presentada horas antes por Beijing contra EU por su decisión de imponer aranceles adicionales por valor de 200,000 millones de dólares a una lista de productos chinos.

Estas nuevas tasas a Beijing tendrán un alcance superior a los gravámenes que ya entraron en vigor, por valor de 34,000 millones de dólares, que ya llevaron a China a presentar otra queja ante la OMC el 6 de julio.

“Estados Unidos tomará todas las acciones necesarias para proteger nuestros intereses e instamos a todos nuestros socios comerciales a trabajar con nosotros de manera constructiva para solucionar los problemas creados por el exceso masivo y persistente de la capacidad de los sectores del acero y del aluminio”, concluyó Lighthizer.

RESPUESTA MEXICANA
El gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Economía (SE) anunció este mismo lunes que, analizará la solicitud hecha por el gobierno estadounidense, a fin de emitir una respuesta en los próximos 10 días y, en caso de que resulte procedente, “establecer conjuntamente con el Gobierno de EE.UU., la fecha para celebrar las consultas solicitadas” por Estados Unidos.

La dependencia mexicana precisó en un comunicado que “las compras que realiza EU de acero y aluminio procedentes de México no representan una amenaza a la seguridad nacional de ese país. La sólida relación comercial entre México y EU ha generado un mercado regional integrado, donde los productos de acero y aluminio contribuyen a la competitividad de la región en diversos sectores estratégico, como el automotriz, aeroespacial, eléctrico y electrónico”.

El gobierno mexicano, subraya la SE en cl documento, aplicó aranceles a productos estadounidenses “en respuesta a los aranceles impuestos, de manera injustificada y bajo el argumento de seguridad nacional, por el gobierno de EU a las importaciones de acero y aluminio”.

El gobierno mexicano reiteró el compromiso de “continuar con la defensa del os intereses de la industria nacional respecto a las medidas unilaterales que con contrarias a los derechos y obligaciones pactados en el marco del derecho comercial internacional”.