Por Pablo Hiriart

Al terminar la presente administración, ¿en qué van a trabajar los periodistas al servicio del gobierno, si no es en su área?

En nada de lo que saben hacer. Su desempleo está garantizado.

O una deportista que saldrá de su encargo en la alta burocracia federal ya en edad madura, ¿qué va a hacer si no es deporte?

Nada. Estará condenada al ostracismo.

El Presidente dice que en la Ley de Austeridad ya se contempla una veda para impedir que los altos funcionarios trabajen en empresas del ramo en que estuvieron involucrados como servidores públicos.

Se trata, dijo, de evitar conflictos de interés.

Bueno, lo expresó con otras palabras: “Y luego pasan chapulines fifís; brincan chapulines conservadores a trabajar a las empresas relacionados con ellos”.

Eso se acabará, expuso el mandatario en la conferencia mañanera del martes, pues tendrán que dejar pasar diez años para trabajar en la iniciativa privada relacionada con su ámbito de desempeño como funcionarios federales.

Se trata de un atentado contra los derechos fundamentales de las personas, consagrados en la Constitución, entre ellos el derecho al trabajo.

Varios de los miembros del gabinete no tendrán problemas, pues ya se encuentran en edad de retiro, tienen su problema económico resuelto, y han tomado la función pública como un favor al proyecto en el que genuinamente creen.

Pero no es el caso de la enorme mayoría de los funcionarios, que al salir del gobierno (porque algún día saldrán) tendrán que trabajar para vivir.

Veamos el caso del periodismo: Sanjuana Martínez, directora general de Notimex, tiene 55 años y dejará el gobierno cuando ya haya cumplido 61 años de edad.

Sanjuana Martínez tendrá que abstenerse de trabajar en periodismo hasta que haya cumplido 71 años. ¿Y de qué va a vivir mientras ello ocurre?

Es, a todas luces, un atropello impedirle a una persona de esa edad que se gane la vida en lo que se la ha ganado siempre: escribiendo para medios privados.

No sólo es un atropello, sino violatorio de la Constitución.

O Paco Ignacio Taibo II, quien se dedicará a la edición y divulgación de libros, en su calidad de director del Fondo de Cultura Económica, no va a poder hacer lo que siempre ha hecho, escribir libros en editoriales privadas y cobrar por ellos.

Taibo II tiene 70 años (11 enero 1949), por lo que dejará el gobierno a los 76. Deberá esperar a cumplir 86 años de edad para volver a publicar en la industria editorial privada.

Si el actual partido gobernante pierde la Presidencia en 2024 a manos de un partido de oposición frontal a Morena (porque habrá elecciones libres, ¿no?), Sanjuana y Taibo II tendrán que morderse la lengua durante ese sexenio completo y casi la totalidad del siguiente.

Es una injusticia que por hacerlo infrinjan la ley cual “chapulines y fifís conservadores”.

Porque algún día se van a ir del poder y volverán a ser oposición ¿O no?

Ana Gabriela Guevara, nuestra mejor atleta de todos los tiempos, tiene 42 años de edad (los cumple en un par de semanas) y terminará su encargo en la Comisión Nacional del Deporte cuando haya cumplido 48 años de edad.

Deberá esperar, por ley, hasta tener 58 años para volver a trabajar en el deporte con patrocinio privado. No sólo es injusto, sino un desperdicio para el país.

Si por alguna razón Ana Gabriela Guevara, Taibo II y Sanjuana Martínez, entre otros, deciden trabajar en lo que son expertos al terminar el sexenio, lo de menos es que sean considerados “chapulines”, “fifís” y “conservadores” por su ya para entonces ex jefe, sino que violarán la ley.

Habrán cometido un delito y serán, ante la ley, unos delincuentes.

El Presidente dice que les va a regalar un cochinito para que vayan haciendo sus ahorros.

Eso no es justo ni es sensato.

Por ello, entre otras razones, no debe pasar esa iniciativa presidencial.

Viola el derecho al trabajo consagrado en la Constitución.