Por Rubén Cortés

El mundo propio en el que se encierra el gobierno con el spin de “tenemos otros datos”, se va a deshacer con el paso de los días, porque lo más cierto de este mundo es que la vida manda. Por ejemplo, la gente está pagando menos impuestos que nunca, aunque el gobierno diga lo contrario.

Durante el primer bimestre se registró una caída en la recaudación del Impuesto Sobre la Renta y el gasto neto presupuestario fue inferior al programado y comparado con el mismo periodo de 2018, según Hacienda. Pero el presidente dice que “vamos bien, aumentó la recaudación fiscal”.

Un reportaje de la agencia de noticias oficial Notimex indica que un vendedor ambulante gana más de 15 mil pesos mensuales vendiendo botellas de agua, confitería o botanas alrededor de Palacio Nacional. Pero ese vendedor ambulante no paga impuestos.

En cambio, el sueldo promedio mensual de los profesionistas ocupados en México es de 11 mil 549 pesos, y éstos sí pagan impuestos. Por ejemplo, Ciencias Biológicas es el área que percibe los ingresos más elevados (13 mil 812 pesos), revela la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Le siguen Arquitectura, Urbanismo y Diseño (13 mil 549 pesos) y las ingenierías (12 mil 283 pesos). Además, el Imco difundió ayer que la carrera de Medicina es la mejor pagada (17 mil 449 pesos al mes), que es casi lo mismo que el ambulante vendedor de agua, dulces o botanas.

Los profesionales tienen que tributar y los trabajadores informales no lo hacen, además de que son contabilizados como “pobres”. Hay que agregar que muchos de quienes deben pagar impuestos no lo hacen porque los han convencido, por años, de que los gobiernos sólo les roban el dinero.

Es una bomba de tiempo: los ingresos del gobierno por Impuesto Sobre la Renta cayeron 3.9 por ciento en enero y febrero, al igual que los ingresos del gobierno por el Impuesto al Valor Agregado (ocho por ciento). Es decir, se pagan menos impuestos y se consume menos.

Resulta también incongruente con el discurso oficial el fomento al comercio informal porque el combate a la informalidad equivale a combatir la corrupción, pues el gobierno exprime los bolsillos de quienes trabajan en regla, en detrimento de quienes andan por la libre.

Se trata también de un desprecio al talento durante el actual régimen que, durante sus primeros tres meses despidió a 83 burócratas diariamente: de diciembre a febrero echó a ocho mil 331 trabajadores que laboraban en dependencias federales.

Esos 83 despedidos sí pagaban impuestos, y quizá muchos de ellos ya encontraron mejor situación ganando más de 15 mil pesos mensuales como trabajadores informales: ya no pagan impuestos…

Si es que tuvieron suerte.