Por Eliott Valdez Montaño

Claudia Ruiz Massieu, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, inició este domingo una gira de trabajo por Baja California, con el objetivo de apoyar a los candidatos de su partido, tanto a la gubernatura como alcaldías y diputaciones federales.

En el puerto de Ensenada, la dirigente tricolor encabezó un evento en el que señaló que el PRI no va a perder el registro ni las elecciones, y que es “la opción ante el retroceso que ha provocado el gobierno federal y 30 años de un ineficaz gobierno panista”

Pero, tal y como lo realiza un profesional de la arqueología, la heredera de José Francisco Ruiz Massieu vino a recorrer y documentar la realidad del PRI a partir de sus restos. Un partido diezmado, sin apoyo popular ni estructural, y cuyos candidatos se están rascando con las uñas para poder llevar una campaña.

Muestra de ello fue una manifestación de inconformidad hecha por José Lauro Aréstegui, candidato a diputado por el III Distrito, quien le entregó un documento a la pastora tricolor, en donde le expresa la crítica situación que vive el partido, debido a la falta de respaldo por parte del Comité Nacional, además de que a 15 días de la elección, tampoco cuentan con apoyo del candidato a gobernador, Enrique Acosta Fregoso.

“Le pido se reconozca la institucionalidad y disposición, con la que, quienes resultamos postulados, estamos enfrentando este compromiso a nombre del PRI”

Así mismo, Aréstegui calificó como una injusticia el hecho de que David Ruvalcaba Flores, ex dirigente del partido se haya apropiado del primer lugar de la lista de candidatos plurinominales, por lo que, sin hacer campaña alguna, irá derechito y sin escalas al Congreso del Estado, por lo que solicitó a Claudia Ruiz que pida ante el Instituto Estatal Electoral la modificación del orden de asignación de diputados plurinominales, para que el primer escaño por este principio corresponda al candidato que haya ocupado la votación más alta del partido y no quien se encuentra en la lista amañada por Ruvalcaba.

Con esto fue recibida Ruiz Massieu en Baja California, con un PRI en total desorden, con candidatos sin apoyo de ningún tipo, con un agandalle en la asignación de las diputaciones plurinominales, y con posibilidades amplias de no contar con una fuerte representación; si llegan a ocupar tres diputaciones locales y acaso una regiduría en cada Ayuntamiento, será un milagro.

Y a eso vino la presidenta: a explorar las ruinas en que se ha convertido el otrora partidazo.