Las otras migraciones

by linaresvillamild@gmail.com
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Victor Martínez Ceniceros



En Mexicali existe otro tipo de migraciones, motivo de orgullo e identidad, pero que resultan dañinas: El chamizo llegó de Rusia, el pino salado es turco y chino.



La invasión de especies no nativas, es el segundo desastre ecológico más grande, después de la destrucción deliberada de un hábitat (“Hybrid tamarix widespread in U.S. invasion…”). La maleza causa daños por 140 mil millones de dólares (“Evolutionary genetics of invasive… ”).



A mediados del siglo XIX, una familia rusa llegó al condado de Bon Homme, en Dakota del Sur. Entre sus pertenencias traían, sin imaginarlo, semillas de Salsola Kali, ese arbusto, que seco se convierte en esfera, conocido por nosotros como chamizo, la planta rodadora, símbolo de la vida desértica y motivo de nuestro orgullo rancheril.



L.A. Dewey, fue el primer experto en documentar el fenómeno. En 1893, escribió el reporte “The russian thistle and other…”, en el cual explicó cómo el chamizo se valió de la recién estrenada red ferroviaria, para distribuirse, especialmente en la zona oeste.



Clamó por su destrucción, ya que además de perjudicar la vida cotidiana, lastimando a los animales domésticos, provocando incendios, generó pérdidas por 2 millones de aquellos dólares. Para otros, el chamizo no es malo, de hecho, es comestible cuando está verde, con un sabor parecido a la espinaca, tiene propiedades curativas, sirve para elaborar jabón.



Por su parte, el pino salado (en verdad sí expulsa sal), fue usado como una cortina rompevientos. El Tamarix Ramosissima, el más conocido por nosotros, es de Turquía, el Chinensis, es pariente de los paisanos, aunque los ejemplares sobrevivientes, son ya una hibridación, igualmente conflictiva, tanto así que, durante la administración de Rodolfo Escamilla, como alcalde de Mexicali, se tomó el acuerdo “de quitar todos los pinos tamaris nocivo (pino salado), iniciando así la campaña de forestación de la ciudad…”



El chamizo y el pino llegaron para convivir con la Pluchea Sericea, o sea, la cachanilla, nativa de esta región. De nuestra planta conocemos algunos de los 30 usos registrados (naeb.britt.org/uses, “Efecto insecticida y repelente…”), pero aun no queda claro porqué la llamamos así. Las explicaciones populares, son razonamientos limitados que evaden la raíz del origen del término. El diccionario Merriam Webster, establece a Cachimilla, usada por primera vez en 1859, como el término válido.



La más satisfactoria de las versiones, es la expresión yaqui “Lios enchi ania”, o, Dios te ayude (Diccionario Yaqui, UNISON 2016), escuchada cuando llegaban trabajadores de la tribu, a las minas en Santa Rosalía. Es posible que Enchi Ania, como las semillas del chamizo, arribó a tierras cachanillas, con los primeros migrantes del sur de la Baja, pero esa, es otra historia…

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