Por Francisco Garfias

En el entorno de AMLO nos aseguran que el presidente electo ha utilizado la referencia bíblica a Edith, mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal por desobedecer el mandato de Dios de no voltear a ver la destrucción de Sodoma.

Lo hizo para justificar su polémica propuesta de no castigar actos de corrupción que se hayan cometido antes de que asuma la Presidencia de la República.

El mensaje implícito es que gente muy poderosa está involucrada en esas transas y que no quiere generar una confrontación que lo desgaste.

Pero algo no funcionó y modificó su discurso. Le dijo a Carmen Aristegui que hará una tercera consulta, organizada por el INE, para preguntarle al pueblo sí quiere que investigue posibles actos de corrupción de los ex presidentes, desde Salinas de Gortari hasta Enrique Peña.

Si nos atenemos al mensaje del primero de julio adelantamos una victoria abrumadora del “sí”.

Pero también preguntará si el pueblo respalda la reforma constitucional que permitiría la creación la Guardia Nacional, integrada por la policía militar, la policía naval y la policía federal; y si aprueba la formación de un Consejo de Asesores integrado por empresarios.

Peor: se comprometió a interponer una contrarreforma si la Guardia Nacional es rechazada en la consulta.

Esos titubeos del presidente electo han comenzado a provocar desconcierto y rechazo incluso en algunos aliados de Morena. Han alimentado un clima de rechazo en las llamadas organizaciones de la sociedad civil, que no quieren amnistía para los corruptos, ni fiscalías a modo.

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Vuelta para atrás. En el programa Tercer Grado, de Televisa, AMLO señaló que una de las cosas que más le han sorprendido desde que ganó la elección del 1 de julio es el tamaño de la corrupción.

Reveló que llega a niveles que ni él esperaba. “No alcanzarían las cárceles” para encerrar a tanto transa.

Pero dice que la política es “optar entre inconvenientes” y, en este caso, dejó claro que prefiere el borrón y cuenta nueva para no generar una confrontación que lo meta en un pantano.

Uno de los periodistas que participan en ese programa, Raymundo Riva Palacio, le preguntó, ya fuera de cámaras, si lo que ha salido en el juicio al Chapo no lo obliga a investigar a Peña Nieto –y a Felipe Calderón— a quienes el abogado del narcotraficante acusa de haber recibido sobornos.

“Tendría que haber presión interna”, le respondió el presidente electo.

Al día siguiente lo entrevistó Ciro Gómez Leyva en Imagen Televisión. Insistió sobre el tema de las investigaciones a ex presidentes. Una especie de amnistía que ya empiezan a llamar “punto final” (copiado de Argentina).

La respuesta de AMLO a Gómez Leyva: “Si la gente dice que ‘no le hace que nos confrontemos, pero queremos justicia’, se hace justicia de arriba para abajo…

“A Salinas, a Zedillo, a Fox, a Calderón, al presidente Peña Nieto, ya los he demandado en la Procuraduría, en distintos momentos, por traición a la patria. Tengo autoridad moral, nunca me he quedado callado…”.

Y ayer anunció la tercera consulta… Ni en Suiza.

AMLO, por cierto, invitó a comer a Peña Nieto en su casa y lo hizo público en twitter:

“Me he reunido en otras ocasiones con él por razones de carácter institucional. Ahora, nos encontramos para definir el programa del 1 de diciembre y para agradecer sus atenciones“, escribió el presidente electo.

Es obvio que no está en su ánimo investigarlo.

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Al PRD le llueve sobre mojado. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó a la Comisión Nacional Jurisdiccional de ese partido que cite a comparecer a Silvano Aureoles.

El mandatario de Michoacán está obligado a responder a la queja interna de que apoyó al candidato del PRI, José Antonio Meade, durante la elección presidencial.

La Sala Superior del TEPJF hizo notar ayer que conforme al reglamento de disciplina interna, el PRD debió notificar la queja QP/MICH/315/2018 interpuesta desde el 8 de octubre por Luis Manuel Arias Pallares.

Como dicha diligencia no ha ocurrido, el TEPJF ordenó a la comisión fijar fecha y hora para la celebración de la audiencia.

Apoyar a un candidato presidencial de otro partido es motivo de expulsión. Pero no se preocupe. No lo hará el PRD. Aureoles es el único gobernador puro que le queda al Sol Azteca.

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La senadora de Morena Dolores Padierna revindicó ayer a los comisionados del INAI, a los que AMLO calificó de “burocracia dorada”.

En la mesa sobre “Parlamento Abierto”, celebrada en el marco del Seminario Internacional de Transparencia Legislativa que se celebra en ese Instituto, Dolores dijo:

“El INAI se convertirá en motor fundamental para romper el ciclo de impunidad y de secreto que han dominado las decisiones fundamentales del país durante los últimos tres sexenios”.

Y todos contentos…

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El PES es una opción de centro-derecha. Está aliado con Morena y el PT, pero mantiene sus valores conservadores en los temas de vida y drogas. Ni aborto, ni legalización de la mota, ni matrimonios gays, ni adopción por parejas del mismo sexo.

“No queremos tocar esos temas, pero tampoco los podemos evadir”, nos dice Fernando Manzanilla Prieto, coordinador de Encuentro Social en la Cámara de Diputados.

Sabe que llegarán a San Lázaro iniciativas como la de la senadora Olga Sánchez Cordero para legalizar el uso lúdico de la mariguana; o la de Morena que federaliza el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, pero dejarán a sus diputados votar en conciencia.

“Un tercio de la bancada favorece esos temas”, asegura.

El PES aspira, eso sí, a ser enlace de la Coalición Juntos Haremos Historia con los empresarios. “Morena es muy ajeno a ellos. Nosotros tendremos que ser mas amigables con la libre empresa”, subraya.

FIN.