Mexicali y el vicio

by linaresvillamild@gmail.com
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Victor Martínez Ceniceros



El 8 de mayo de 1904, los primeros antreros en Mexicali, Ramón Zumaya y Rodolfo Gallego, enviaron un oficio a la autoridad principal de Ensenada, solicitando “estar aviertos hasta una hora avanzada”, de preferencia toda la madrugada, o al menos, extender el horario a la 1 AM, porque solo había permiso hasta las 10 de la noche.



Su negocio de venta de licor tenía en los residentes de Calexico, a sus mejores clientes, por lo cual, en el documento, los solicitantes exponen que el Juez de Paz local, no autoriza la entrada de mujeres, algo importante para la satisfacción de los parroquianos extranjeros. Exactamente un mes después, Ensenada responde: “Comuníquese a los señores Gallego y Zumaya que no es de accederse á lo que solicitan, por ser incompetente el personal de policía, en aquel lugar”.



Todo ello, cuando en Mexicali vivían menos de 200 personas, mientras los vecinos ya leían su periódico, el “Calexico Chronicle” (hay versiones digitalizadas, disponibles en cdnc.ucr.edu), tenían una escuela primaria, con 113 alumnos, compartiendo local con la iglesia metodista (“A history of Calexico”, Romer, M., 1922, pp 38).



En sus primeros años, Mexicali generó dinero por el consumo de alcohol, casi siempre prohibido en California, el sexo, las drogas, lo cual debió traer problemas. El 25 de marzo de 1907, empezaron a correrse los trámites administrativos, para la construcción de una cárcel, un local de adobe, con un costo proyectado de 500 pesos, cerca de 1 millón actual.



El pueblo creció de forma exponencial, particularmente con la llegada constante de chinos. Para noviembre de 1910, la autoridad registró las primeras solicitudes de braceros de China, de parte de la empresa estadounidense operadora de las tierras. A la par de ese desarrollo poblacional, aumentaron los antros.



En 1915, de acuerdo a la “Relación de los giros mercantiles…”, tan solo en la calle Porfirio Díaz, hoy Francisco I. Madero, existían 11 expendios de licor, así como sitios de juegos, salones de baile. En la calle Reforma, antes conocida como Ramón Corral, estaban “Dos casas de individuos chinos en donde se fuma opio”, propiedad de León Lee y Cía.



En 1922, el gobierno imponía multas de 160 pesos “por (ser) traficante de drogas nocivas”, dinero que ingresaba a la Tesorería General del Distrito Norte de la Baja California. El compendio “Retratos y filiaciones de adictos al tráfico y usos de drogas heroicas”, recluidos en la cárcel local, de 1923, está dominado por chinos.



En este relato, creado con el fin de ilustrar un aspecto trascendente del inicio de Mexicali, nos hemos esforzado para evitar caer en imprecisiones, propias del deseo por generar un discurso coherente, tales como la falacia narrativa, la falacia didáctica, la correlación ilusoria o la falsa composición (Historians’ Fallacies : Toward a Logic…).

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