Por Rubén Cortés

México vive una lección histórica de primaria: las instituciones que construyó en 25 años se están desmoronado porque las instituciones no se protegen a sí mismas: la gente tiene que defenderlas. Pero la gente aquí se anticipó a lo que quería Morena y le dio a Morena todo sin que Morena se lo pidiera.

La verdad es que, ni en sus sueños más guajiros, Morena pensó concentrar tanto poder legítimo en seis meses. En realidad, Morena se había preparado para una larga marcha y ahora, si acaso, está confundida sin saber qué hacer, así de pronto, con tanto poder que la gente le otorgó gratis y por anticipado.

De ahí, por ejemplo, que los capitalinos se estén enterando apenas en estos días que Morena les clavó el 8 de febrero una ley que hace valer sorbete la propiedad privada porque le otorga más derecho a los invasores de predios particulares o a los morosos en el pago de la renta que a los dueños.

Se publicó el 8 de febrero en la Gaceta Oficial de la CDMX. Se especifica en el artículo 60 de la Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus garantías de la CDMX. Pero la gente no lo sabe: tienen media estocada adentro y, cuando se den cuenta, les estarán dando el puntillazo. Entonces: no habrá remedio.

Ante la pasividad de los ciudadanos, Morena únicamente se está dando cuenta de que puede avanzar más rápido de lo que creía hacia un cambio total de régimen. Y las obediencias anticipatorias sólo ofrecen tristes destinos. En Sobre la tiranía, Timothy Snyder lo explica así:

“Y después ya resultó imposible revertir los primeros e irresponsables actos de conformidad”.

Sin género de dudas, el artículo 60 de la Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus garantías de la CDMX es una medida de corte castrochavista que atenta contra la propiedad privada y es, en los hechos, una “expropiación directa” y “por propia mano”. Punto: no admite discusión.

En teoría (porque según esta Ley, ya no tanto) vivimos en una sociedad donde la Constitución establece que la propiedad de las tierras corresponde originariamente a la nación, la cual tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares. Y eso tiene un nombre: propiedad privada.

Sin embargo, en este momento en la CDMX si usted posee una propiedad, la alquila y el inquilino decide no pagarle, usted no tiene derecho legal a exigir el desalojo de su propiedad, porque el Gobierno de la CDMX protege al que incumple el pago de la renta y no al propietario.

En resumen: tras haber obedecido por adelantado…

La propiedad privada corre un peligro de muerte en la capital de México.