Por Francisco Garfias

En este primer día de reflexión antes de las elecciones me pregunté si el triunfo de Andrés Manuel López Obrador es inevitable.

Llegué a la conclusión de que es muy probable, aunque no definitivo, que la tercera sea la vencida y que El Peje no se vaya a “La Chingada” (su rancho) como prometió, sino que se quede a gobernar.

Las encuestas le dan una comodísima ventaja. Todas sin excepción. ¿Será posible que fallen? Falta poco para saberlo.

La gente quiere un cambio. De eso no hay duda. México lo necesita. De eso tampoco hay duda. ¿Pero hacia dónde?

¿Con qué modelo? ¿Cancelando las reformas Educativa y Energética?

Andrés es la esperanza de los más vulnerables. Dice lo que la gente quiere escuchar. Le creen. En sus discursos promete casi el paraíso.

Nos pinta un México sin gasolinazos, con menos impuestos, con autosuficiencia alimentaria, sin más deuda pública, con ninis asalariados, 300 mil universitarios becados; con una pensión más alta para los viejitos…

¿Y de dónde va a salir la lana?

Su receta casi única es el combate a la corrupción y la reducción de los gastos suntuarios en el gobierno. Dice que de allí va a sacar 500 mil millones de pesos. ¡Ah! Y la construcción de refinerías.

¿Con eso alcanzará para desarrollar una economía como la mexicana y cumplir con todas sus promesas sin elevar el déficit?

Lo dudo…

En el “cuarto de guerra” de José Antonio Meade nos aseguran que “no tiene pies” la versión de que el presidente Peña se reunió con los gobernadores del PRI en Los Pinos para decirles que la tendencia es clara (a favor de AMLO) y que se respetará el resultado.

“No hace ningún sentido. Sé que el Presidente está convencido del triunfo. Nos hemos acercado al primer lugar por los indecisos, por el voto oculto y por la estructura”, nos aseguró una colaboradora del candidato de la coalición Todos por México.

Al equipo de Meade todo esto le suena a grilla para ahondar en la percepción de que AMLO ya ganó. “Y se pondrá a todo lo que da en los siguientes días”, predicen. Preguntamos en Los Pinos si esa reunión tuvo lugar. No hubo respuesta.

Otro que no cree en la inevitabilidad del triunfo de El Peje es el perredista, obradorista arrepentido, Fernando Belaunzarán, candidato a diputado federal por el Frente.

“Yo viví el fervor de 2006 en las calles. Lo respiré, lo sentí. Hoy no lo veo. Las encuestas me describen una realidad que no veo”, asegura el militante perredista.

Y dijo más: “La regla en el mundo es que las encuestas fallan. Lo que sería noticia es que acierten”.

Fernando se formó en la izquierda. Fue un activo líder en la lucha del CEU. Apoyó a AMLO hace doce años. Pero es un convencido de que hoy Ricardo Anaya es el presidente que México necesita. “Estoy orgulloso de apoyarlo”.

El exceuista describe la Cuarta Transformación de la que habla Andrés con una ironía: PNR, PRM, PRI, Morena. “Es el cambio autoritario”, subraya.

Lamenta, eso sí, que el abanderado presidencial del Frente no se haya reunido con la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) y sí, en cambio, con el Frente por la Familia.

Lo consuela que Anaya haya declarado en esa reunión que ninguna mujer debería estar en la cárcel por abortar.

Luis Castro, el mero mero del Panal, no digiere todavía el chaquetazo que dio Purificación Carpinteyro a favor de Alejandra Barrales.

Y es que a horas de que terminara la campaña, los dejó colgados de la brocha con la candidatura del partido turquesa a la jefatura de Gobierno de la CDMX, y llamó a votar por la candidata del Frente.

“Ya sacó todas sus chivas de la casa de campaña”, nos escribió Castro, vía WhatsApp.

Añadió: “Nos jugó chueco. Fue una decisión personal y sin decir agua va. En los órganos internos del partido ya le quitamos la candidatura. Nunca renunció”.

Ya es público que Nueva Alianza postuló, en lugar de Carpinteyro, a la presidenta de ese partido en la Ciudad de México, Dora Talamante.

Todavía el miércoles Puri apareció en un curioso spot del partido turquesa. Traía lentes, botas y abrigo negro. Estaba disfrazada de un personaje de Matrix. “No hay misterio. Lo tenía pregrabado”, nos dijo Castro.

La UNAM dio luz verde al sistema informático del Programa de Resultados Preliminares (PREP), a utilizarse en las elecciones del próximo domingo.

Los expertos de la Universidad, que realizaron una auditoría tecnológica al citado sistema, piensan que es confiable.

El rector de esa casa de estudios, Enrique Graue, le entregó personalmente los resultados de esa auditoría al consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova. Ya encarrerado, el rector aprovechó el evento para llamar a los jóvenes a votar en libertad y a trabajar para el desarrollo del país.

No lleva buenas noticias el secretario del Trabajo, Roberto Campa, al Tercer Encuentro de Jóvenes de la Alianza del Pacífico, que se lleva a cabo en Cali, Colombia.

Un dato crudo: en el mundo hay 70.9 millones de chavos de entre 15 y 24 años que están desempleados.

A esa reunión, que será inaugurada por el presidente Juan Manuel Santos, asisten los responsables de la política laboral de Colombia, Chile, México y Perú.

En su discurso, cargado de realidades no muy halagüeñas, el secretario Campa dirá también que seis de cada diez jóvenes de la región sólo consiguen empleo en la informalidad.

Para remediar esta situación, propondrá generar alianzas entre el sector público y privado para capacitar jóvenes; vincular a las empresas con las escuelas, entre otras cosas.

La Alianza del Pacífico representa casi 40 por ciento del PIB de la región y un mercado de 223 millones de personas.

Excélsior