Por Rubén Cortés

Lo atrapada que tiene a las autoridades la ola de inseguridad fue descrita ayer por la Procuradora de la CDMX, al preguntarle cuándo hallaron el cadáver de un joven seminarista asesinado en Tlalpan: “Deja veo, es que ya no sé ni en qué día vivo”.

La frase habla de las horas que dedica al trabajo la funcionaria. Y, se entiende, porque el presidente le dice que “hay que trabajar 16 horas diarias por el pueblo, apúrense, hay que trabajar 16 horas diarias, porque si no trabajamos, si actuamos como, con todo respeto, como burócratas”.

Aunque no es sólo perdiendo la noción del tiempo de tanto trabajar que hay resultados. Si nuestros funcionarios trabajan tanto, algo les está fallando, especialmente a los dedicados a la seguridad: del 1 al 12 de junio van ¡mil 22 asesinatos en el país! Una barbaridad: ¡Mil 22 asesinatos!

El Gabinete de Seguridad del Gobierno Federal inició la investigación de mil 22 homicidios dolosos. Sólo el sábado pasado se registraron 113. Y se mantiene en 85.2 de tendencia mensual promedio de homicidio dolosos diarios en los 32 estados.

Por ejemplo, en el reporte matutino de ayer al presidente (por parte del Ejército, Marina y la Fiscalía General de la República) se informó el registro de 89 muertes: 10 en Baja California, 10 en Jalisco, 10 en Puebla, 10 en Guerrero, 7 en Veracruz y 10 la CDMX.

Hasta ayer, la tendencia mensual de crímenes va así:

—En diciembre, 2 mil 153: promedio diario de 79.7.

—Enero, 2 mil 326: promedio diario de 75.

—Febrero, 2 mil 326: promedio diario de 83.1.

—Marzo, 2 mil 404: promedio diario de 77. 5.

—Abril, 2 mil 227: promedio diario de 74.2.

—Mayo, 2 mil 384: promedio diario de 76.9.

Este reporte diario arrancó el 5 de diciembre, con la premisa oficial de que “este gobierno no participará en una dinámica de simulación u ocultamiento de datos de información criminal”. Funciona igual en la CDMX, llevado por la Agencia Digital de Innovación Pública.

Y, de enero a mayo, es mayor que en los tres años anteriores el número de carpetas de investigación iniciadas en 12 de las 16 categorías de delitos: el secuestro aumentó en 181 por ciento, la violación en 158, el robo a bordo del Metro en 325 y en taxi 151.

Los casos sonados presionan más a la autoridad y hacen sentir a la Procuradora de la CDMX que “no sé ni en qué día vivo”, como las muertes del joven estudiante Norberto Ronquillo y del joven seminarista Leonardo Avendaño, y el secuestro de una joven en el corazón de Polanco.

Pero, más allá de casos sonados, la verdad es que este es un año en el que…

Vivimos en peligro.