Por Martín Moreno

+ AMLO no tenía otra opción

+ Adiós a la Policía Federal

“La inseguridad era más grave de lo que suponía en campaña…”. La aceptación.

“El país está descompuesto. Hay regiones en estado de indefensión…”. La urgencia.

“Pónganse en mi lugar…¿qué harían ustedes”: El viraje.

AMLO no tenía de otra sopa: era utilizar al Ejército y a la Marina en contra del crimen organizado y su brazo más poderoso: el narcotráfico, o de plano, entregar calles, pueblos, ciudades y estados a los criminales. Así de sencillo, así de grave. No había otra opción.

Ahora bien: ¿qué estaríamos diciendo si AMLO hubiera retirado a soldados y marinos de la lucha contra el narcotráfico? Muchos dirían, y con sobrada razón: “¡Qué irresponsabilidad de López Obrador! El Ejército y la Marina eran los únicos que han enfrentado al crimen organizado y brindado seguridad a muchas poblaciones, y ahora los regresa a los cuarteles. El narco está de fiesta. No es posible”.

Lo cierto, es que AMLO decidió entregar la seguridad a los militares de manera formal, sin caretas ni simulaciones, y anunciando que se buscará, de forma paralela, atacar la desigualdad y la pobreza como detonantes de la violencia. Ojalá lo hagan bien, porque los mexicanos ya estamos hartos de una guerra sangrienta e injusta, con 220 mil ejecutados durante los sexenios de Calderón y Peña Nieto.

Ojalá sepan lo que hacen.

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El Ejército causa polémica, provoca resquemores y plantea interrogantes por varias razones. Empero, las voces desde Tamaulipas, Sinaloa, Guerrero, Chihuahua y otros estados más, claman dentro de su desesperación: “No nos quiten al Ejército. Es el único que puede controlar a los criminales”.

¿Cuáles son los PROS en favor de los militares?

1. ADIESTRAMIENTO. Han demostrado ser el único cuerpo de seguridad que puede enfrentar al empoderado crimen organizado en México, comparado ya con la mafia rusa y la yakuza japonesa.

2. ARMAMENTO. Ninguna otra organización supera al Ejército en armas y equipo para enfrentar, cara a cara, a los grupos de pistoleros y sicarios. El CJNG tiene hasta misiles. ¿Cómo queremos enfrentarles: con pistolitas calibre 45?

3. CONFIANZA. Mal que bien, millones de mexicanos mantienen al Ejército y a la Marina entre las instituciones a las que brindan mayor grado de confianza. Allí están las encuestas que los mantienen por encima del resto de la estructura de poder: Presidente, poder legislativo, poder judicial, etc.

4. LEALTAD. Con sus excepciones, los soldados mexicanos han sido menos corrompidos en comparación a las policías y sus altos mandos. (Cierto: mal de muchos, consuelo de tontos, pero es lo que hay). Aún prevalece cierto grado de ética a la hora de defender o ayudar a civiles, ya sea ante criminales o por desgracias naturales.

5. RESULTADOS. Cuando en años recientes soldados y marinos han enfrentado a criminales de alto calibre – “El Barbas” Beltrán Leyva, la primera captura del Chapo Guzmán o las muertes de Heriberto Lazcano, líder de los Zetas, o de Nacho Coronel-, han garantizado que pueden superar a los cinturones de defensa de las cabezas del narcotráfico y acabar con ellos. Los hechos son irrefutables.

¿Cuáles son las CONTRAS desfavorables para los militares?

1. VIOLAN DERECHOS HUMANOS. Los soldados son proclives a no respetar los derechos humanos de las personas. Matan y después averiguan, sin importarles identidades o condiciones. Allí están casos lamentables como Tlatlaya o Nuevo Laredo, donde marinos dispararon desde un helicóptero a una familia, matando a tres personas, entre ellas, dos niñas de 5 y 3 años de edad. Además, se han registrado casos de detenciones arbitrarias de civiles inocentes. Muy preocupante.

2. IMPUNIDAD. Los soldados no pueden ser juzgados por tribunales civiles. Son sometidos a las leyes marciales, bajo códigos propios, sin que ello garantice un castigo justo o ejemplar cuando cometen abusos.

3. EMPODERAMIENTO. Ya nombrados por AMLO como cabezas de la lucha contra la inseguridad por encima de los mandos en Gobernación, los militares no tendrán contrapeso alguno, más que el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas: el presidente de la República. Empero, es su propio comandante en jefe quien les ha dado carta blanca para actuar.

4. COLUDIDOS. Los militares, desde el soldado raso hasta el General, no son impolutos. Se han documentado casos donde han sido corrompidos por el dinero narco. No vamos muy lejos: Los Zetas nacieron de las entrañas del Ejército mexicano.

5. INTOLERANCIA. No aceptan cuestionamientos, cubiertos por el falso ropaje de la intocabilidad. Cuando se les comprueban abusos o se les critica, o bien evaden responsabilidades o se protegen entre sí. Marchan bajo un halo preocupante de exención.

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Cierto: AMLO no tenía de otra. Según aseguró en Televisa la noche del lunes pasado, la Policía Federal desaparecerá paulatinamente. “Hay un verdadero desastre con las policías. La federal tiene 40 mil elementos desorganizados, y la mitad son administrativos. No hay profesionalismo…”.

De allí, que AMLO ofrezca a los mexicanos la Guardia Nacional, fusionadas las policías militar y naval con civiles. Al mando, el secretario de la Defensa Nacional.

Los militares a la cabeza.

Ojalá sepan lo que hacen.