Por Rubén Cortés

Es oficial. Se publicó el 8 de febrero en la Gaceta Oficial de la CDMX: si usted posee un departamento, lo renta y el inquilino decide no pagarle, pues usted no podrá exigir el desalojo legal de su departamento, ya que la ley protege al que incumple el pago de la renta. Sí… desde el 8 de febrero.

O sea: no habrá desalojos en la CDMX en ningún caso, ni en situaciones de invasiones de predios ni ante el no pago de alquiler. El Congreso capitalino legalizó el derecho a invadir y el derecho a no pagar renta. Por lo tanto, la propiedad privada corre peligro en la capital de México.

Se especifica en el artículo 60 de la Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus garantías de la CDMX, y la única ayuda al propietario es establecer que “se deberá buscar la mediación para evitar la fuerza, ya que se debe atender el derecho a la vivienda que tienen los ciudadanos”.

En México ya no vale el precepto de “a cada quien, según su trabajo, a cada quien, según su capacidad”. El precepto que vale hoy en México es “a cada quien según su necesidad”. Más aún: las personas a desalojar deben de ser indemnizadas por el propietario del inmueble… si logra desalojarlos.

Aunque esta ley tampoco es una creación original de la 4T en la CDMX. Viene de los postulados del partido populista de extrema izquierda “Podemos”, creado en España con financiamiento de la Venezuela chavista, y que se conoce como “ley de la patada en la puerta”.

Pablo Iglesias, el líder de “Podemos”, la denomina “expropiación directa” y consiste en que quienes no posean casa propia puedan dar una patada a la puerta y quedarse con el inmueble cuyos dueños no lo ocupen porque no les da la gana, o porque no hayan podido rentarlo durante un año.

Por cierto, Pablo Iglesias se compró un chalet en Galapagar, afueras de Madrid, en 700 mil dólares: una extensión de 260 metros cuadrados habitables, incluida una casa de invitados y dos mil metros de jardín y alberca, además de un Audi de 100 mil euros en el estacionamiento.

Mientras, la “ley de la patada en la puerta”, versión chilanga, atenta contra el derecho de recuperación de propiedad, el derecho de recuperación al comodato, al arrendamiento y al derecho real a la propiedad y a la posesión de lo que es tuyo.

Recordemos que, en 2016, el GDF intentó cobrar un nuevo impuesto por vender propiedades con la que se hubieran beneficiado por reparación de calles aledañas y alumbrado público: pero se echó atrás.

En cambio, esta “ley de la patada en la puerta” en la CDMX…

Ya es un hecho.