Por Teodoro Rentería Villa

Con la contundente frase, no desmentida hasta este momento, el ex púgil Julio César Chávez le habló “en corto” al ex futbolista, hoy gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Bravo; “deja que los que saben hagan lo suyo” remató el ídolo de los cuadriláteros en referencia clara a la incapacidad de Blanco Bravo en su administración gubernamental.

El sitio informativo boletindemorelos.wordpress.com publicó la plática que antes de presentarse ante los medios de comunicación sostuvo el “multicampeón” con el “goleador”; “vivimos del amor del pueblo y te vas a ir odiado y desprestigiado”. Hasta este instante el diálogo no ha sido desmentido por ninguna de las partes:

‘Retírate de esto con honor, te están acabando y no es lo tuyo Temo, renuncia y limpia tu nombre como el deportista ícono que eres, deja que los que saben hagan lo suyo, nosotros vivimos del amor de pueblo y te vas a ir odiado y desprestigiado”,

La visita del sinaloense tuvo como objetivo el autografiar un guante de box para someterlo a subasta, lo recaudado será destinado a los pequeños que atiende el Sistema Integral de la Famila, DIF estatal; y a partir de ahí, el anuncio de invitar a más deportistas icónicos con los que mantiene amistad el creador de la “cuauhtemiña”.

Julio César y Cuauhtémoc Blanco presumen su amistad, como seguramente lo harán una cantidad importante de triunfadores en el deporte que mutuamente reconocen sus logros, conquistas y alcances en sus disciplinas; tal vez, muchos vengan y regalen su firma en algún objeto que pueda ser valorado y adquirido por sus seguidores. Se favorecerá a niños y adolescentes del DIF.

Sin embargo, esta idea que seguramente le fue sugerida desde la Oficina de la Gubernatura, con la expertiz en la materia y las relaciones públicas que José Manuel Sanz ha realizado durante las representaciones de Hugo Sánchez Márquez, Luis García y Cuauhtémoc Blanco, solo es una cortina de humo ante la violencia, inseguridad, desempleo, falta de inversión, carente distribución de apoyos al sector desprotegido, desconfianza de la población, pésimo lugar en las estadísticas nacionales, carente capacidad de discurso y diálogo, confrontación política, pleitos y enemistades que se incrementan semana a semana, alejamiento del sector productivo estatal, equívoca promoción turística, diferencias con el Poder Legislativo, confrontación con medios de comunicación nacionales y estatales, división dentro de su gabinete, y muchos otros “detalles” que caracterizan a la apenas naciente gubernatura de Morelos.

Apostarle a los ídolos, al recuerdo de los logros, a las medallas y títulos conquistados, a los aplausos y recuerdos, es mezquino cuando en el presente no se define un rumbo. Ni el Gobernador ni su Jefe de Oficina, como se los dijo al oído Julio César Chávez, conocen de la cosa pública; pretenden, claro está explotar el “amor del pueblo” que en su momento lo hizo suyos.

Esta estrategia es una traición al pueblo que los siguió y vanaglorió; y es una desvergüenza ante quienes les confió la administración del Estado. Y hablamos en plural, porque queda claro que uno no es sin el otro.