Por Rubén Cortés

Es exagerado el hashtag #RenunciaClaudiaSheinbaum, que fue primera tendencia nacional en redes sociales, para condenar el secuestro y asesinato del estudiante universitario Norberto Ronquillo. A lo que está obligada la Jefa de Gobierno es a rodearse de colaboradores de excelencia.

Con toda solvencia, Claudia Sheinbaum podía estar (como estuvo) acompañando a su líder en la verbena de Tijuana, el sábado, para festejar que Trump no impusiera aranceles a nuestras exportaciones: eran sus jefes policíacos quienes tenían que estar buscando al joven plagiado.

Para empezar:

1.- En la PGJDF nunca debieron hacer firmar un documento a la familia de Ronquillo, en el que aceptaba haberle solicitado que no investigase el secuestro, ya que ellos preferían negociar por su cuenta con los criminales.

La ley indica que el secuestro es un delito que se persigue de oficio. Y las autoridades tienen que investigar (quieran o no) cuando tienen conocimiento de un secuestro. Así que no debieron hacer caso a la petición de la familia.

“No nos detuvo que la familia decidiera, de manera muy legítima, que la negociación la iban a hacer ellos, que la Procuraduría no interviniera, fue su decisión y la respetamos”, comentó la Procuradora. Sin embargo, sí conminaron a la familia a dejar por escrito su pedido.

2.- La SSC no preservó la evidencia, cuando sus agentes llegaron al lugar donde apareció el coche en el que fue secuestrado Norberto. En lugar de llamar al MP o asegurar el carro, permitieron que un primo de la víctima se lo llevara. Adiós a huellas y todo lo que pudiera servir para rastrear a Norberto.

La ley indica que preservar la evidencia es fundamental para un buen resultado de las pesquisas, porque es sabido que todos los detalles tienen importancia. Es por ello que resulta básico que, en lenguaje técnico, “el lugar no se contamine”.

Para más falta de aplicación al Caso Ronquillo por parte de las autoridades policíacas capitalinas, todavía el domingo en la noche (en plena crisis mediática y social por el secuestro del joven), el Ministerio Público tardó dos horas y 10 minutos en llegar adonde fue encontrado el cadáver.

Además, los peritos demoraron aun una hora más en acudir al lugar. El hallazgo fue en Xochimilco y, tanto los MP como los peritos que llegaron son… de Xochimilco. Todo eso aparece en los informes anexados al expediente del caso: CI-FIH/1/UI-1C/D/00100/06-2019.

Se nota (y eso sí es evidencia) que tampoco estuvieron “muy al pendiente” del Caso Ronquillo los encargados de reportar sobre la seguridad de la capital a la Jefa de Gobierno, quien, hay que recalcarlo, puede y debe viajar a donde quiera: ella tiene que delegar en expertos.

No. No es Claudia Sheinbaum: son sus colaboradores.

Es que les falta talento.