CIUDAD DE MÉXICO. (Excélsior)

Padres de familia de alumnos del jardín de niños Marcelino de Champagnat, en la calle 1513, en la sexta sección de San Juan de Aragón, alcaldía Gustavo A. Madero, bloquearon por más de seis horas el cruce de las avenidas 412 y Loreto Fabela.

Denunciaron, presuntamente, 37 abusos sexuales a menores de edad por parte de un profesor de nombre Ramón. Exigen su detención, así como una investigación por parte de las autoridades.

Demandaron la presencia de autoridades de la SEP, las cuales nunca se presentaron en más de seis horas de bloqueo. Al lugar llegaron sesenta granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

A las tres y media de la tarde los uniformados comenzaron a desplegarlos.

Los inconformes, hombres y mujeres, arrojaron piedras, palos, botellas de vidrio y hasta cohetones.

El cruce de la avenida 412 con la calle 413 se convirtió en campo de batalla. En el enfrentamiento, la reportera de Grupo Imagen, Yohali Reséndiz, fue agredida por uniformados, quienes rompieron su celular con el cual documentaba los hechos.

Octavio Campos, vocero de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, justificó que la intervención de la policía fue porque por más de cinco horas bloquearon dos vialidades primarias.

La policía informó que inició una carpeta de investigación por el delito de lesiones dolosas contra un hombre de 33 años, por agredir a tres policías durante la manifestación.

En un comunicado, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que desde el pasado 8 de octubre se recibió la denuncia por parte de uno de los padres de familia, por presunto abuso sexual contra su hijo de segundo.

La SEP identificó como presunto agresor a un trabajador administrativo, quien se retiro de la escuela de manera inmediata.

UN MES DE ACOSO

Desde hace un mes, Jesús “N”, de 25 años de edad, comenzó a ver que su hijo de cuatro años se bajaba los pantalones y la ropa interior delante de todos en su casa y se tocaba.

En un principio pensó, que se trataba de una broma, pero esta actitud era a diario.

“Le dije que eso estaba mal, que no se hacía, que no lo volviera a hacer, también noté que se aguantaba las ganas de ir al baño, más bien se resistía a ir al baño”.

“Mi hermana me dijo que mi hijo le había comentado que un profesor, de nombre Ramón, lo había jalado del chaleco cuando iba al baño y comenzó a tocarlo, él le respondió que lo dejara en paz”.